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| Entrevista al Dr. Edward Málaga-Trillo Entrevistador Modesto Montoya (15 de abril 2006) |
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Edward Málaga-Trillo, bien instalado en Alemania, siempre pensando en el Perú. |
Edward Málaga-Trillo es un científico con sensibilidad artística, abierto a nuevas ideas, conversador, músico, siempre optimista. Cada vez que viene a Perú, sus conferencias atrae tanto a científicos confirmados -algunos de los cuales son su profesores- como a gente joven atraída por la tecnología avanzada, la que permite por ejemplo ver cómo un pez pasa de embrión a pez. Estados Unidos y Alemania han sido los países que lo han formado. Sus experiencias en ambos países muestra que la carrera no es un camino de rosos, pero que si tienes agallas y voluntad logras tener éxito. Hoy produce en Alemania y no está excluido que Perú lo recupere. Sería un suceso para la ciencia peruana, y para tanto joven que lo admira. Leyendo esta entrevista, los jóvenes tendrán una excelente visión de la carrera de un joven científico peruano en el extranjero. |
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¿Desde cuándo sentiste inclinación por la ciencia? Desde que tengo memoria. Recuerdo que ya desde el jardín de infancia tuve mucha curiosidad por comprender mi entorno, en particular sentía una gran fascinación por el agua y el fuego, luego por artefactos como relojes, televisores o tocadiscos, los cuales desarmaba y volvía a armar con muchísimo placer, aunque no siempre con todo éxito. Con el correr de los años y la educación del colegio me fui interesando por cosas más complejas como los astros y los seres vivos. Entre tantos recuerdos de infancia, uno muy especial y algo extraño fue ver "Frankenstein", que además de lograr la cuota esperada de horror, despertó en mí el deseo irresistible de manipular organismos... ¿Tus padres influyeron en ello? Definitivamente. Al ser ambos médicos, era normal oír historias de quirófano y era muy fácil toparse en mi casa con textos científicos y equipos médicos. Estos objetos se convertirían en una enigmática y hechizante presencia, fuentes de conocimiento a las que muchos de mis compañeros de colegio no tenían acceso. ¿Donde estudiaste la primaria, secundaria, universidad en Perú? En Lima. Parte de la primaria (1975-78) la hice en el Colegio Americano de Miraflores; el resto y la secundaria (1979-85) en el Maria Reina de San Isidro. Luego entré a la Universidad Cayetano Heredia, primero a Biología y luego a Medicina. ¿Alguna anécdota en esos lugares...? Muchísimas. Uno de mis recuerdos de primaria es que en mi promoción fuimos los conejillos de indias de la reforma educativa de Juan Velasco Alvarado: el "alegre" y plomo uniforme único, las currículas de estudios que aun ni los profesores conocían, los textos que no salían a tiempo, o que salían en distintas versiones. En fin, si por lo menos de verdad hubiéramos aprendido el himno nacional en quechua, algo bonito hubiera quedado. De la secundaria recuerdo con mucho cariño a mis profesores de ciencias naturales, entre otros a Domingo Lam y Angel Paredes, quienes me enseñaron por primera vez acerca de temas como la célula o la fotosíntesis. También por esos años brotó mi pasión por la música, junto a Pedro Suarez Vertiz y otros entrañables amigos, con quienes descubríamos a los Rolling Stones y aprendíamos a tocar guitarra de oído. Luego vinieron las bandas y los conciertos, pero eso es otra historia...tiempos complejos los 80, trajeron la democracia y la libertad de expresión al Peru, pero también el terrorismo y el narcotráfico a gran escala. La Universidad marcó una época de muchas vivencias. Si bien pensé dedicarme a la música, se afianzó mi interés por la ciencia porque tuve la suerte de poder aprovechar una excelente educación en una universidad de buen nivel, con buenos maestros, y que no estaba politizada. En particular, la genética, las matemáticas y la física me ofrecieron nuevas maneras de ver el mundo. Al mismo tiempo, la experiencia de ver a mi madre haciendo Salud Reproductiva en los pueblos jóvenes, así como el compromiso social de la Universidad Cayetano Heredia, desarrollaron en mí una fuerte conciencia cívica. Bueno, por aquellos años del gobierno de la estrella, era prácticamente imposible no experimentar esta conciencia. La hiperinflación y el megaterrorismo urbano generaron una incertidumbre hacia el futuro nunca antes vista. Recuerdo la genial frase de un humorista de la tele: "El gobierno de Belaúnde nos dejó al borde del precipicio; con Alan García dimos un gran paso adelante!". ¿Cómo decidiste partir al extranjero? Por una serie de razones diversas. Las alusiones políticas que acabo de hacer no son sólo recuerdos que me marcaron, son también buena parte de la razón de mi salida al extranjero. A partir de 1990, con el país arruinado y ahora en manos de un advenedizo sin plan de gobierno (pero con tractorcito), era muy difícil imaginarse un futuro de sueños académicos realizados y oportunidades laborales justas. Imagínate esto: Tienes 21 años y vives en el país que te he descrito; te has esforzado estudiando una carrera científica poco comprendida, por supuesto a costa del apoyo de tus padres; lograste sobrevivir a las exigencias de una Universidad que sólo formaba élites de investigadores, para convertirte en uno de los contados con los dedos de una mano que terminaron la carrera, de tu promoción. También te quedó claro que no puedes llegar a ser un investigador científico de nivel con sólo un bachillerato en ciencias. Es necesario un doctorado, pues en estas carreras las maestrías no sirven de mucho. Entonces te preguntas: "Y ahora, qué?" El Perú de entonces no ofrecía ni posibilidades de postgrado ni de trabajo acordes con estas aspiraciones. La única salida era emigrar. Tengo el orgullo de decir que lo hice por cuenta propia, a mi nadie me "mandó" al extranjero, tampoco tuve "profes padrinos" peruanos con vara en laboratorios del extanjero. Postulé a las universidades americanas que me interesaban, solicité becas directamente, dí mis exámenes y fui seleccionado. Si algo tengo que decirle a los jóvenes que leen esto es que lo hice con determinación y sin hacer caso a aquellos que me decían: "No tiene sentido, vas a tener que competir con los gringos en su idioma, ellos tienen la mejor preparación y las mejores opciones". Y lo logré, como lo han hecho también otros, con mayores o menores desventajas de idioma, preparación, experiencia, y medios económicos. O sea, sí se puede. ¿Cuál es la gran diferencia en el ambiente de trabajo? Hay varias grandes diferencias. Lo primero que salta a la vista es la disponibilidad de recursos para financiar salarios, programas de postgrado, viajes a cursos y congresos, adquisición y equipamiento de laboratorios con tecnologías de punta, acceso irrestricto a literatura científica. Obviamente esto es reflejo de una actitud muy madura y bien informada de gobiernos y pueblos para promover el desarrollo de la ciencia en un país. También está la competividad, allá uno no se puede dar el lujo de hacer las cosas a medias porque si no se queda en el camino, no es costumbre regalar doctorados, ni tampoco mantener en planillla a profesores que no son capaces de manejar proyectos de investigación propios, de ganar grants y de publicar artículos como primeros o principales autores. ¿Cuál fue el primer lugar al que llegaste? La Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, departamento de Microbiología e Inmunología. ¿Cómo llegaste a la especialidad que cultivas, alguna anécdota al respecto? Cómo no...resulta que el jefe del laboratorio donde hacía mi doctorado en Miami también era director del Instituto Max Planck para Biología en Tübingen, Alemania. Por ese entonces yo investigaba la evolución de genes del sistema inmune de peces cíclidos africanos, con el fin de comprender cómo es que estos organismos pudieron adaptarse y sobrevivir en condiciones ecológicas tan diversas. Al conocer a mi mentor, Jan Klein, éste se mostró entusiasmado con mi trabajo y me propuso hacer el doctorado entre la U de Miami y el Max Planck. Yo no lo pensé dos veces y acepté. Trabajar en un Max Planck fue una de ls experiencias más impresionantes de mi carrera científica, era un lugar donde se respiraba concocimiento y donde el avance de la ciencia no lo frenaba nadie, porque -a diferencia de nuestro Perú- estaba garantizado por el estado y la industria privada. De este modo pasé varias temporadas en Alemania, donde al terminar la tesis, me fue ofrecida una posición de postdoctorado en la U de Konstanz, estudiando la conexión entre evolución y desarrollo en los mismos y otros peces. Tenía ofertas en USA y Japón, pero decidí quedarme en Alemania básicamente por el tema. Así, mientras trabajaba en el dpto de Biología Evolutiva, también tuve la suerte de iniciar colaboraciones con el dpto de Neurobiología del Desarrollo, donde finalmente acepté la posición de profesor asistente. Así, poco a poco se fueron definiendo mis proyectos e intereses propios. Fueron cambiando las preguntas y las moléculas a estudiar, pero siempre desde la misma perspectiva de genética, evolución, genómica y desarrollo, y utilizando peces como modelos de investigación. Fue muy importante para mí dar rienda suelta a mis inquietudes científicas para llegar al tema actual de mi especialidad. No es común experimentar esa libertad porque generalmente tus jefes quieren que trabajes para ellos y no con ellos. Entonces es necesario demostrarles que puedes hacer ambas cosas. Todo depende de uno. En realidad, yo nunca pensé trabajar con el agente que causa el mal de las vacas locas (priones), pero el tema llegó a mis manos y se me dio la oportunidad de abordarlo con mi perspectiva propia. Como dice Rubén Blades "la vida te da sorpresas". ¿En tu institución, cuántos científicos trabajan en tu especialidad? Bueno, nuestro grupo es el único que trabaja en esto. Entre colaboradores y asociados, yo diría que 5-6 personas. ¿Tuviste alguna dificultad al respecto? Muchas, a lo largo de mi carrera. Te cuento algunas, con riesgo de convertir esto en anecdotario, para quien lea esto vea que nada de esto llegó servido en bandeja de plata. Cuando fui aceptado para hacer el doctorado en la U de Miami, el consulado americano me negó la visa, con todos los papeles en la mano! Por qué? Pues porque por esos días de crisis los US se llenaban de jóvenes peruanos y sólo se otorgaba poquísimas visas, al azar. Hubo que apelar a muchas instancias para solucionar el problema. Irónicamente, una vez en los US, a nadie le importaba si eras legal o no. En Alemania era al revés, la visa fue un trámite sencillo, pero una vez allí, las autoridades te tenían monitoreado en todo momento y estaban al tanto de tu contrato, tu visa, etc. Y cuando tratabas -al igual que tus colegas de otras nacionalidades- de asistir a congresos y cursos en el extranjero, te dabas cuenta que el pasaporte peruano sólo estorbaba, es como un pecado original. Luego, al presentar proyectos de investigación para financiar mi posición de postdoc en Konstanz, me dí con que casi todos los programas de becas para extranjeros estaban dirigidad a europeos, americanos, o japoneses. El "resto" las podía obtener de la Fundación von Humboldt, pero no yo, porque ya había estado en Alemania...al final, la solución fue la Fundación Alemana para la ciencia, pero tuve que presentar el proyecto como si hubiese sido escrito por mi jefe, porque a mí no se me permitía postular por mi cuenta. El salto de postdoc a profesor tampoco llegó libre de contrariedades. Mi jefe en el dpto de Evolución resultó ser alguien muy poderoso con la muy mala costumbre de abusar científica, laboral y psicológicamente de su personal. Yo renuncié por no estar de acuerdo con ello y dejé constancia escrita del problema. Esto me ganó advertencias y amenazas acerca del final de mi carrera científica. Felizmente prevaleció la calidad de mi trabajo y pude acceder a una mejor posición. A los dos años hubo una rebelión de científicos que habían sido abusados en ese mismo laboratorio, que fue cubierta por los medios alemanes, así como por Nature y Science. Todo una vergüenza para el sistema académico alemán. Yo los apoyé y llevamos esto a las instancias más altas; al final, luego de largos procesos, ganamos y, aunque sólo hubo sanciones simbólicas, de alguna manera se hizo justicia y mejoraron en algo las cosas. Felizmente mi situación actual es bastante cómoda. ¿Cómo ves las perspectivas de la ciencia y la tecnología en el Perú? Esta es una pregunta con muchos aspectos. Por un lado, si me preguntas por el potencial de los científicos peruanos, te diré que es excelente, que hay muchos científicos jóvenes de gran capacidad y que necesitan seguir doctorados y postdoctorados de buen nivel, para aprender a manejar proyectos, a crear e investigar con independencia, a publicar trabajos de calidad internacional. Este debe ser el nivel mínimo de de los científicos que hacen docencia e investigación en las Universidades e Institutos del Perú y pienso que hay que ser estrictos con esto, de lo contrario, nunca podremos competir ni siquiera dentro de Sudamérica. Aun se está lejos de ese nivel pero confío en que la masa crítica se va a ir formando, esto ya está ocurriendo, buenos científicos están intentando el retorno al Perú y hay que apoyarlos. Si me preguntas por la situación institucional, considero que los esfuerzos son aun muy aislados, y que en general son pocas las instituciones que ofrecen condiciones de trabajo acordes con la preparación y perspectivas de los científicos de primer nivel. En ese sentido, es muy loable lo que hacen el IPEN y el CONCYTEC, entre otros. Claro, siendo un país pobre, se entiende que el Perú aun no se quiere dar el lujo de hacer ciencia básica, si no más bien investigación aplicada a las necesidades nacionales más urgentes. Esto es bastante sensato y acorde con nuestra realidad, pero no nos va a sacar de nuestra dependencia tecnológica. Hay que reconocer por fin que si queremos dejar de comprar tecnología, debemos generar la propia, y para ello se necesita un manejo político y económico decidido del problema. Sin ir más lejos, escribo esto en momentos muy inciertos para el Perú, luego de la primera vuelta de elecciones generales. En mi opinión, y a juzgar por las opciones actuales, el panorama para la ciencia se muestra muy difícil. Ojalá me equivoque, pero no en vano el mundo mira ahora con cierta desconfianza a nuestro país. Sea como fuere, yo creo que hay que seguir haciendo causa por la educación y la ciencia/tecnología. De tanto insistir, algún día calará el mensaje y se le dará a esto la prioridad que se merece. Hay que crear conciencia, y esfuerzos como el tuyo son realmente necesarios, ahora más que nunca. ¿Estás casado? Hmmm...aun no ha llegado mi hora. Pero aclaro que soy hetero, no vaya a ser que me quieran fusilar...bueno, fuera de bromas, el tema de la compatibilidad entre la vida familiar y la científica es un asunto bastante complejo. A muchos se les (nos) hace difícil conciliar ambos aspectos. Esta carrera es muy intensa y demanda de por sí mucha energía, tiempo y dedicación. La vida familiar no es del todo incompatible, pero no se trata de casarse porque sí, yo creo que hay que estar completamente seguro de poder llevarlo de manera responsable. Ya es una verdadera suerte encontrar una pareja lo suficientemente comprensiva. Todo esto es parte de los problemas que sufren los individuos en la sociedades modernas, la presión por el éxito en la carrera produce desequilibrios en la vida privada. Las mujeres científicos (as?) tienen el reto aun más grande de verse tarde o temprano confrontadas con el dilema de la maternidad vs la carrera. Estoy seguro que todo esto no era así hace 20 años. ¿Tuviste o tienes idea de regresar al Perú? Sí, la tuve desde antes de partir y la sigo teniendo. Es un deseo profundo, un compromiso interno, y vengo haciendo todo lo que puedo para preparar mi retorno. Como científicos, creo que es importante no renunciar a nuestra dimensión humana. Si bien es cierto, se nos reconoce por nuestros logros profesionales, no hay que olvidar que hay mucho más en la vida que hacer experimentos, publicar artículos y ganarse un Nobel o una medalla del Congreso. En mi opinión, el científico tiene un deber para con la sociedad, y su labor debe generar directa o indirectamente beneficios para las sociedades en las que vive. Ya sea resolviendo problemas concretos, generando conocimiento útil, educando a su pueblo, creando conciencia en los medios, o expresando opiniones y valores basadas en su experiencia, hay muchas maneras! De vuelta a la pregunta, sí, pienso volver al Perú porque está bien ser un "peruano que triunfa en el exterior" pero eso es sólo el principio, es un bautismo que te prepara para el verdadero reto, que es hacer patria en tu patria. Si la democracia lo permite. 15 de abril 2006 |
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