Entrevista al Dr. Ronald Woodman, Presidente Ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú
El Doctor Ronald Woodman es  premio Apleton "por sus significantes contribuciones y liderazgo en los estudios por medio de radares de la ionósfera y atmósfera (neutra)". El Dr. Woodman explica su éxito por el apoyo que recibe el IGP del extranjero, gracias a la privilegiada situación geográfica del Perú en relación con los intereses científicos del mundo. Puede ser cierto en parte, pero no hubiera sido posible sin su indiscutible liderazgo científico, su pasión por la ciencia y su competitividad. ¿Porqué esa dedicación? “El científico tiene un trabajo que es un hobby, nos pagan por hacer lo que nos gusta”, dice con satisfacción. Añadiríamos que el hobby de los científicos ha sido muy fructífero para el mundo.¿Cómo llegó, desde su Piura natal, a Lima, y a Harvard y se convirtió en el científico más prestigioso del país? Lo veremos en esta entrevista.

¿Qué es lo que sería necesario para mejorar la ciencia y la tecnología en el Perú?
La única manera es creciendo y la ciencia lo hace la gente, por lo que hay que hacer crecer la comunidad científica en el país, y en una primera etapa el Estado tiene que sostener este esfuerzo, a través de sus universidades y de sus instituciones. Y para crecer, las normas deben permitirnos contratar y nombrar nuevos científicos. Debemos comprender que los buenos científicos tienen el mercado mundial, pero que muchos de ellos quieren regresar si hubiera las oportunidades y remuneraciones que permitan llevar una vida decorosa, para lo que no se necesita tanto como en los países desarrollados. Pasa lo mismo que en el football y el en voley: los jugadores van donde les pagan más, y si queremos tener buenos jugadores tenemos que pagar el precio.

¿Cómo es que el Instituto Geofísico del Perú se ha constituido como el instituto científico más productivo del Perú?
El tema se inicia con el interés que tiene la  Carnegie Institution que estudiaba el magnetismo terrestre y necesitaba hacer mediciones en todo el Globo, y consideraba muy importante el tener un magnetómetro en el ecuador magnético. Así empieza el Observatorio Magnético de Huancayo, fundado en 1922 y transferido al gobierno peruano en 1947, año en que se crea el Instituto Geofísico de Huancayo, bajo la responsabilidad de Alberto Giesecke y Mateo Casaverde. Para entonces el Instituto ya había ampliado sus actividades. Tenía una ionosonda y sismómetros y crece en instrumentación.  En suma, el Instituto empieza con ayuda extranjera, la que continúa cuando pasa a ser propiedad del gobierno peruano.

El gran salto se produjo en el “Año Geofísico Internacional”...
Esto ocurrió el año 1957. Hubo entonces una expansión mundial en mediciones geofísicas globales. Huancayo se convierte en un imán para una serie de actividades de geofísica. Allí empieza el interés en comunicaciones transecuatoriales. Se construye entonces el local de Ancón, por la necesidad de información que ayude a los satélites rusos primero (el Sputnik es puesto en órbita ese año), y los norteamericanos después. En Ancón se instala instrumentación de rastreo y telemetría. El 60 el Nacional Bureau of Standards de Estados Unidos construye el Radio Observatorio de Jicamarca.

¿Cómo se prepara a los científicos jóvenes?
Cuando cierran Ancón hubo una suerte de indemnización, con dinero, que fue usado en parte para enviar a once jóvenes científicos para prepararse en Estados Unidos y sacar su doctorado (Ph.D.).. Hubo también apoyo de la NASA y de la Fundación Ford. Fui el primero que partió, luego P. Lagos, J. Heraud, J. Pomalaza, C. Calderón, H. Montes, D. Huaco, L. Ocola y otros. Yo partí en 1963 a hacer mi doctorado. Regreso en 1967 y regresa la mayoría, poco después que los americanos transfieren el Observatorio al Gobierno peruano en 1969. Ahí estaban Jorge Heraud, Pomalaza y Lagos
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¿De donde venían los recursos?
Venían de los programas de colaboración con los norteamericanos, principalmente NASA. Yo regreso a Jicamarca, empiezo a trabajar el 67 como empleado del Instituto, pero mi sueldo era financiado con fondos de la National Bureau of Standards (NBS). El 69, en el gobierno de Velazco, los investigadores norteamericanos se fueron y regalaron el observatorio al Gobierno Peruano. Al comienzo no había dinero para operar, pero luego los norteamericanos se encargan de conseguir fondos para su operación. Actualmente el financiamiento de Jicamarca viene de Estados Unidos. Primero de la National Bureau of Standards, luego pasó a la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), después a la National Science Foundation, como una Facilidad Nacional, al servicio de los científicos norteamericanos interesados en el estudio de la atmósfera. La National Science Foundation financia Jicamarca a través de la Universidad de Cornell.

¿A cuanto asciende el financiamiento?

Cuando ellos se van era un medio millón de dólares. Actualmente se ha llegado nuevamente a esa cifra. Con ello se paga los sueldos del personal, que es nacional, y mucho se va en energía eléctrica, transporte, partes, computadoras, instrumentación, transmisores, entre otros.

¿Hay actualemte investigadores nortemericanos en Jicamarca?

Hay visitas y se realiza investigaciones conjuntas. Por ello en algunos  papers aparecen autorías norteamericanas.

¿Cuantos artículos ha publicado Jicamarca?
Desde su fundación se ha publicado unos 650. Anualmente se publican unos 20.  Últimamente con el aporte adicional del Dr. Jorge Chau, la producción ha aumentado.  El acaba de recibir el Premio Joven Científico TWAS.  Le ha valido el hecho de que en los últimos 7 años es autor y co-autor de 46 artículos.

¿En qué consiste el proyecto que actualmente ha comenzado Jicamarca y ha hecho noticia?
Forma parte de la iniciativa de observatorios distribuidos para estudiar la Tierra en forma global, con tecnologías avanzadas, con equipos en diferentes partes del mundo, midiendo magnitudes propias del comportamiento de la Tierra con equipos de alta tecnología. La memoria sobre el registro de un fenómeno depende de las condiciones a escala global, por lo tanto la observación debe tener características globales. Una de las tecnologías para observar la alta atmósfera es la tomografía, usando señales de satélites. La demora en la llegada de una señal depende de la cantidad de electrones libres de la columna de atmósfera que atravesó. Este es el parámetro que se puede medir con varias estaciones, con varios satélites a la vez, muchos de ellos con sistemas GPS. De esa manera, con lo que se observa en n lugares se deduce el comportamiento de la ionósfera. Buena parte de esta red está constituida por 40 estaciones GPS instaladas en continente Latinoamericano. El Centro de Operaciones de este ¨Observatorio Distribuido¨estará en el Perú, que se encargaría de la logística, la instalación y también del procesamiento. Lo que está financiado es la instalación. Lo que esperamos es que los dos años de instalación y puesto a punto se produzca ciencia.Aparte de los 40 GPS, habrán cinco ionosondas, distribuidos a lo largo de la longitud 70° O. Esto más Jicamarca permitirán medir las características de la ionósfera desde varios puntos. Los datos de Jicamarca (75° O)servirán para ajustar el modelo y saber cómo se comporta la ionósfera en las longitudes 70° –75° O en la que nos encontramos.

¿Y cómo avanza la sismología, vulcanología y el fenómeno “El Niño”, Cambio Global en el IGP?
Jicamarca es financiado desde el exterior. Los campos que mencionas, relacionados con desastres naturales, son financiados con recursos del Estado. Con respecto a Cambio Global, acabamos de terminar un estudio piloto en la Cuenca del Mantaro con apoyo del Gobierno Holandés (a través de CONAM).  Tratamos de crecer en vulcanología, pero se nos va la gente y todo cae como un castillo de naipes. Con un experto francés preparamos gente, pero se ha ido a INGEMMET que les paga mejor porque tiene recursos propios. Otros se van a la empresa privada o al extranjero.  Las normas actuales no nos dejan crecer.

¿Que hay acerca de los riesgos del Misti?
El Misti tiene una recurrencia de una erupción menor en 500 años y una mayor en mil a dos mil años; pero tenemos varios volcanes. Tenemos 11 volcanes activos, por lo que la recurrencia de una erupción menor en cualquiera de ellos se reduce a unos 50 años. Veamos nomás los desastres que han sucedido en otros países de América Latina. El costo de la no inversión en vulcanología para prevenir erupción es muy alto. El volcán avisa antes de erupcionar, por lo que hay que estar atentos con los sensores adecuados. Recordemos Pinatubo en Filipinas, Monserrate en el Caribe, casos en los que se evacuó gente a tiempo y se evitó la muerte de un millón de personas.

Pero ustedes tienen sensores en el Misti…
Sí, acabamos de instalar una red en el Misti para observarlo en tiempo real sismológico, enviando la información a la estación de Arequipa y también a Lima.

Respecto al fenómeno “El Niño”, hay varias instituciones interesadas…
Hay algunas instituciones que sostienen que la Ley les asigna esa responsabilidad, pero nosotros estamos mejor preparados académicamente, pero no tienen geofísicos. El IMARPE ha priorizado la parte biológica (pesca), SENAMHI perdió su gente por bajas remuneraciones. Además el tema es tan amplio que no sólo los institutos estatales deben estar interesados, también deben estarlo las universidades.

¿Cómo empezó tu vocación por la ciencia?
Mi padre era terrateniente pero sabía que tarde o temprano le iban a quitar sus propiedades. Desde fines de los años 40 nos decía que teníamos que ser profesionales. Y así fue, perdió sus tierras. Cuando yo estaba en cuarto de media, él estableció un taller de estructuras metálicas. Allí me iba a jugar los sábados. Y me gustó la mecánica. En la UNI me presenté a Mecánica y Electricidad por la mecánica. Me regalaron un carrito del año 34 y yo me encargaba del mantenimiento. Me gustaba la mecánica. Pero al ingresar al tema de la electricidad descubrí un mejor reto. Me gustaba las matemáticas.

¿Y cómo empezó a gustar las matemáticas?
Cuando estaba en segundo año de media, mi padre me presentó un libro de algebra en Inglés, que él había estudiado en Inglaterra. Me leí unas veinte páginas. Cuando empezó el curso de algebra yo ya sabía lo que enseñaba el profesor y el primer paso saqué 20. Nunca me había sacado 20 en mi vida. Eso me estimuló y me enganché en las matemáticas, que requerían no dejar de estudiar porque todo está encadenado. Si uno afloja un capítulo pierde el paso y lo que viene le parece chino. Es un estímulo, además, ser bueno en algo y ser reconocido por ello.

¿Cómo fue tu experiencia en Estados Unidos?
Yo estudié electricidad en la UNI. Luego el año 1956 fui aceptado a Harvard, pero cuando llegué queriendo estudiar un tema que yo conocía, me dijeron que eso ya era del pasado. Me di cuenta que en las universidades de prestigio se cultiva sólo cosas nuevas. Lo más cercano que encontré fue control automático. Estudié circuitos electrónicos, dinámica de circuitos, estadística. Mi maestría fue en control automático. Cuando regresé encontré que mis conocimientos no podía aplicarlos, no había control automático, ni cursos que yo pudiera enseñar, ni como vendedor. Regresé a la Westinghouse para estudiar sus sistemas de distribución de energía eléctrica. Me familiaricé con diversos productos en diferentes plantas de producción. Estaba preparándome como ingeniero de ventas. Regresé a Perú pero no obtuve trabajo en ese campo. Me enteré que la Estación Rastreo de Ancón necesitaba técnicos para hacer rastreo. Comencé como técnico de mantenimiento electrónico. Ahí hice mi primer trabajo de investigación en ionosférica. Fui uno de los primeros en medir en latitudes ecuatoriales el centelleo de señales de satélite. Conseguí una estadía en el Goddard Space Flight Center (GSFC) de NASA en Baltimore.  Diseñé el equipo de rastreo para la reentrada de Apolo. El tema era delicado porque la nave debía ingresar con un ángulo exacto, por lo que había que rastrearlo con bastante precisión, para tomar las decisiones en Tierra. El diseño fue en base a interferometros. Fue la propuesta de Goddard Space Flight Center para Apolo. No la ganó. Después de eso obtuve una beca de NASA para hacer mi doctorado en Harvard. Para ese entonces ya existía Jicamarca. Sabía entonces que la única posibilidad para trabajar a mi regreso era Jicamarca. Hago mi tesis, entre 63 y 67, en campos relacionados con Jicamarca, en el tema de dispersión incoherente. Desde entonces estoy en esos campos.

Tu caso es excepcional, regresaste a Perú, pero ustedes también han perdido gente en el extranjero…
Jicamarca es el mejor ejemplo. Vienen expertos extranjeros, conocen a los jóvenes que los ayudan en sus experimentos, hacen sus tesis de doctorado y los llevan con ellos. No hemos logrado que regresen. Doce jóvenes se han quedado en el extranjero. Jorge Chau es una excepción. Y él no tiene estabilidad laboral. Una vez un Ministro sullanero como Jorge prometió conseguir una plaza para él, pero nunca cumplió con su promesa. Jorge acaba de ganar un premio internacional de la Academia del Tercer Mundo, en noviembre, en Brasil. Creo que para que regrese un joven debe irse casado con peruana, como es el caso de Jorge. La experiencia muestra que cuando se van jóvenes solteros, se casan allá y sus mujeres los retienen allá.

¿Cómo hacer para recuperarlos?
Creo que la mejor manera de impulsar la ciencia es repatriando los científicos ya formados, lo que significa ofrecerles salarios competitivos. Dirigirlos a las universidades y en los institutos del Estado.

Pero en la universidades no se gana la vida …
Pero si quieres que regresen tienes que pagarles salario competitivo.

¿Hay espacio para científicos o ingenieros en el Perú?
Depende de la rama.  En electrónica, tal como están las cosas no hay verdaderos trabajos de ingeniería. Les digo a jóvenes de las promociones actuales que se junten y hagan empresa. Que hagan ingeniería de producción y no de servicios.

En esto puede ayudar el préstamo del BID. A propósito ¿Tienes tus proyectos listos para presentarlos?
Aunque tengo la impresión que está modulado para la innovación, con la industria, tenemos proyectos en el cajón que creemos que serán bien vistos en CONCYTEC. Uno de estos es la producción de instrumentación para necesidades nacionales de los institutos y universidades, que movilice la creatividad de ingenieros jóvenes que tienen seguridad en su capacidad. Hemos empezado. Tenemos un laboratorio de multilayers para circuitos impresos. Esto no tiene necesariamente que ver con Jicamarca, pero así empezamos y puede convertirse en un laboratorio nacional de electrónica. Estos proyectos tienen utilidad directa.

¿Tienen trabajos de colaboración con INICTEL?
Hemos empezado. Tenemos un proyecto de comunicación a través del electrochorro. Lo hacemos con la Marina y la Fuerza Aérea. Hay también un proyecto para comunicación con Pisco, basado en el efecto de difracción en la atmósfera debido a la inversión de temperatura. Las ondas de VHF, que normalmente no debería pasar del horizonte, vuelvan a tierra.

¿Y con el IMARPE, en el fenómeno “El Niño”?
Somos miembros, junto con IMARPE del EFEN (Estudio del Fenómeno El Niño). Me gustaría ingresar en modelado matemático, pero no tenemos un especialista. Hay algunos en el extranjero. Si regresan podríamos empezar.Hemos tenido con IMARPE el tema de la boyas, pero fracasó porque se las robaron. Sin embargo, podemos hacer algo en instrumentación.

¿Cómo explicaría el éxito del IGP?
Es muy fácil explicarlo. Tuvimos apoyo del extranjero. Lo mismo ocurrió con el Instituto de Altura, el Instituto de Enfermedades Tropicales. El IGP tiene éxito porque el interés en geofísica es internacional y tenemos una situación natural privilegiada, como por ejemplo el campo magnético horizontal, en zona ecuatorial. Por eso el Radio Observatorio de Jicamarca funciona. Debo decir que los otros campos del IGP no van a la misma velocidad.  Cumplimos con las metas nacionales, pero no se publica al nivel que me gustaría. Jicamarca produce mucho más que el resto. En sismología estamos mejorando.

¿Te sientes a gusto en el sector Educación?
Lo que pasa es que el sector piensa en educación primaria y secundaria. Ni siquiera la Universidad está considerada.

¿Qué piensas sobre un eventual Ministerio de Ciencia y Tecnología?
Es una alternativa intresante adoptada por muchos países, pero antes, el gobierno debe definir una política científica seria. La primera decisión es incrementar el porcentaje del presupuesto dedicado a la ciencia y la tecnología. La segunda es tener una fundación que puede ser administrado por un ente especializado. Pero lo principal es que haya el dinero disponible. Lo primero es la decisión de invertir, tomar conciencia que la Ciencia y Tecnología cuesta, luego puede venir la decisión de cómo implementarla.

Planeabas tu regreso…¿eras casado?
Me casé el 60, cuando estaba en Ancón. Me voy con mi mujer y dos de mis seis hijos. Regres
é con tres.

¿Ahora cuántos hijos tienes, se dedican a la ciencia?
No se dedican a la ciencia. La mayoría es profesional. Yo siempre les he dicho que la mejor manera de garantizar el futuro es a través de una profesión.   Pero una de mis hijas se decidió por el trabajo... pero como trabaja!

¿La ciencia no te ha causado problemas con la familia?
No. Dicen  que soy un distraído , pero en realidad es concentración. Pero, no. No hubo problemas. De mis seis hijos, sólo uno está acá. Tres de ellos están en Miami. Otro está Minessota y otro en México. Cada año nos reunimos en Estados Unidos. Algunas veces en Perú.

¿De empezar de nuevo, harías la misma carrera?
No he escogido mi carrera, he sido llevado por las circunstancias, pero no me arrepiento. El científico tiene un trabajo que es un hobby, nos pagan por hacer lo que nos gusta.