Entrevista a la Dra. Fabiola León-Velarde, elegida rectora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (6 de abril 2008) (Sigue una anterior entrevista de noviembre 2005)
   
 

 

Doctora León-Velarde, felicitaciones por su nombramiento como rectora de la más productiva universidad científica y tecnológica del Perú. ¿Cuáles serán los pilares de su rectorado y cuáles las direcciones principales en las que va usted a trabajar?

Para comenzar, es necesario dar cuenta que mi plan de gestión se ha basado en 3 fuentes de inspiración:
En primer lugar en el Plan Estratégico 2005-2008 de la UPCH, del que tomamos sus fortalezas y corregiremos sus debilidades, que han surgido a la luz de nuevos desafíos.

En segundo lugar, en las recomendaciones de la Comisión de Acreditación Internacional que nos visitó, y nos dio la acreditación, el año pasado. Estas son el resultado de un proceso de auto evaluación sumamente valioso, que nos ha dejado un rico diagnóstico y un conjunto de sugerencias para lograr la excelencia universitaria.
Y tercero, y tal vez lo más importante, esta propuesta ha recogido los valiosísimos aportes de muchos profesores y estudiantes, ha integrado sus preocupaciones y aspiraciones, y espero las convierta, en el camino a seguir para enfrentar los desafíos que tenemos.

Nuestro destino estratégico, es decir, nuestro gran objetivo institucional, es lograr la calidad y excelencia universitaria de manera integral, para asegurar nuestro liderazgo en el Perú e incorporarnos al núcleo selecto de universidades calificadas a nivel internacional.

Para hacerlo, nos proponemos trabajar en los 4 principales ámbitos de la vida universitaria, los 4 ejes estratégicos, y que son: el académico, la investigación, lo institucional y de extención (hacia adentro de la UPCH, en el ámbito nacional y en el internacional) y el eje administrativo y financiero.

Mencionare las propuestas en 2 de ellos, el académico y de investigación.

En lo académico, nos proponemos, entre otros, los siguientes objetivos: convalidación del semestre en por lo menos 15 universidades extranjeras; consolidación del pregrado en La Molina, fortaleciendo la formación integral del estudiante; desarrollo del posgrado integrado en Miraflores (Creación de posgrados que desarrollen las nuevas áreas del conocimiento); desarrollo de la formación continua (postítulos); desarrollo de servicios, capacitaciones y consultorías; fortalecimiento de los programas de educación a distancia basado en las TICs; fortalecimiento el Fondo Editorial (libros de texto, publicaciones seriadas, material electrónico etc.)

En investigación: mayor desarrollo de capacidades de la comunidad docente en gestión de la investigación, desarrollo de proyectos, redacción científica, propiedad intelectual , uso de ciberestructuras, etc.; mesas de trabajo dirigidas a integrar la investigación y la docencia; políticas de estímulo para dedicar el tiempo a la investigación de docentes y estudiantes; rediseño, estandarización e informatización de procesos de investigación e innovación; implementación de una plataforma de gestión para desarrollar un plan de gerencia para investigación e innovación; fortalecimiento del Programa de la Beca de retorno; consolidation del Premio Internacional Cayetano Heredia a la investigación científica; creación del Premio Nacional al Investigador Joven; Programa de Vigilancia Científica, con el objetivo de: alertar sobre toda la información científica susceptible de crear oportunidades o amenazas, realizar de manera sistemática la captura, el análisis, la difusión de la información científica, con el fin de determinar los recursos que se pueden destinar.

Es un enorme desafío continuar con la labor iniciada por nuestros fundadores y nuestros rectores, que acometieron con éxito la tarea de convertirnos en una Universidad líder en el país.

Creemos que esa labor se verá facilitada porque recibimos una institución sólida, acreditada internacionalmente, de vanguardia en la investigación científica, con una importante infraestructura y con una situación económica y financiera muy saludable.

Nuestro compromiso es hacerla todavía más exitosa, más globalizada y mejor preparada para enfrentar los retos de un mundo competitivo, pero sin abandonar nuestros principios de rigor científico y amor a la verdad.

En estos tiempos se dice que, debido a los prejuicios, las mujeres están en desventaja para alcanzar cargos de responsabilidad. ¿Ha sentido algo de esto en el proceso electoral del que ha salido victoriosa?

En el campo de la salud hay una particular presencia de la mujer, diferente a lo que sucede con las llamadas ciencias duras. Es más, la presencia de la mujer se ha ido incrementando en la Universidad. De modo que no he sentido algún tipo de discriminación. En el proceso electoral, sin embargo, algunos que se oponían a que yo llegara usaron el argumento: “pero es una mujer”, “¿cómo será el liderazgo ante tantos hombres médicos? Por primera vez, en esta campaña, la he sentido. Claro que en el grupo de médicos que me apoyaron había hombres y mujeres; pero sí sentí que por el otro lado usaron ese argumento en contra.

 

Entrevista a la doctora Fabiola León-Velarde (noviembre 2005)

La Dra. Fabiola León-Velarde es vicerrectora de investigación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, responsabilidad que ha recibido por su apasionada dedicación a la ciencia y su liderazgo científico. La Dra. León Velarde nos cuenta aspectos de su vida profesional -profundamente ligada a la Universidad Peruana Cayetano Heredia-. La Dra. León-Velarde muestra un inquebrantable amor por la ciencia y el país, investigando temas peruanos logrando apoyo de la cooperación internacional.

¿Desde cuando estás interesada en el tema de la altura?
Yo soy fisióloga, he pasado toda mi vida investigando la aclimatación a la altura de los animales y seres humanos, pero me he interesado también en la historia sobre ese tema. Los descubrimientos en fisiología y medicina de altura han ido paralelamente al interés de saber cuál es la fisiología del hombre andino. Entender cómo puede alguien estar jugando fútbol a 4,300 metros sobre el nivel del mar, cuando los de la costa no tienen capacidad para respirar bien a esa altura. Entender cómo funcionan el sistema renal, el sistema respiratorio, el sistema digestivo, y todos los sistemas del organismo, ante la disminución del oxígeno. Este combustible es dividido por la mitad y, sin embargo, el hombre tiene una gran flexibilidad fenotípica para aclimatarse a esa situación. El hombre está aclimatado a la altura, pero no encontramos diferencia genética con los costeños. Una prueba muy sencilla de esto es que, cuando un nativo andino desciende, al cabo de 3 años ya tiene el comportamiento fisiológico de un hombre de la costa. En cambio, los animales de altura están genéticamente adaptados. Los sistemas respiratorio y cardiovascular -que son los que nos ayudan a que el oxígeno llegue a los tejidos- de los camélidos, los roedores, las aves de los Andes son distintos al de los hombres. No se trata de que al nivel del mar tienes una determinada cantidad de glóbulos rojos y en la altura tienes más. Los animales genéticamente adaptados tienen otra composición. No se tienen el mismo tipo de respuestas fisiológicas. Y eso está ligado a que el animal genéticamente adaptado a la altura tiene una hemoglobina con más afinidad por el oxígeno. Otra dato interesante es la presencia de una enfermedad de desadaptación, el mal de montaña crónico, o enfermedad de Monge en los Andes. Los humanos y los animales traídos por los españoles sufren de enfermedad de Monge; que no es el caso de los animales genéticamente adaptados.
¿Eso se debe a que los animales nativos llegaron hace millones de años y el hombre hace 10 mil?
Los ancestros de los cobayos llegaron de África hace 35 millones de años, mientras que los Andes comenzaron a levantarse hace 18 millones de años. Los camélidos llegaron con el gran intercambio hace 2 millones de años por Norteamérica. Comparado con eso, los 10 mil años del hombre andino no son nada. ¿Qué aspectos de las enfermedades investigan en la UPCH ?
Las enfermedades de altura requieren un trabajo muy diverso, no solamente en la parte fisiológica. Se puede estudiar los sistemas, el hombre en el contexto de la población, la epitemiología, la salud pública. Hemos estudiado la biología de altura en las aves y su adaptación, sobre todo por saber qué ocurre con las aves cuando nacen y se defienden ante la falta de oxígeno.
¿Y qué se ha estudiado acerca de la dieta de los hombres de altura?

Las cosas se complican cuando se tratan temas que tienen que ver además con la neurofisiología y la psicología. La alimentación del hombre de altura es sumamente precaria. Se puede llegar a confundir pobreza, desnutrición con los efectos de la altura. Por ejemplo, en neurofisiología puede haber influencia por los problemas de dieta en algunas zonas. Los nativos de altura tienen un metabolismo con preponderancia a los carbohidratos, el corazón y el cerebro prefiere usar carbohidratos. Si se hace un experimento en el que se puede medir el órgano aislado en animales, y ver qué prefiere el cerebro, se puede ver que el cerebro y el corazón de altura prefieren carbohidratos, y al nivel del mar prefiere grasas o proteínas. Entonces cabe preguntarse si ellos se alimentan así porque lo necesitan o porque se han acostumbrado a ello. Recordemos que los carbohidratos dan más energía y están disponibles más rápidamente.
¿Cuándo empezó la investigación sobre enfermedades de altura en el Perú?
Primero fue, en realidad, Carlos Monge Medrano. Todo esto viene más atrás todavía. Fue cuando un francés François Viault viene al Perú en 1889 para investigar los efectos que producía la disminución de oxígeno sobre el organismo. Pidieron la colaboración de investigadores peruanos para que los acompañaran a Morococha. Entre los investigadores peruanos estuvo el Dr. J. Mayorga.
¿Que hipótesis tenían los franceses?
Empezó con una gran curiosidad sobre los efectos de la disminución de la presión barométrica en el organismo, unos decían que produciría una mayor cantidad de glóbulos rojos, y otros que más bien una anoxemia, como la anemia de nivel del mar. Ya por ese entonces se asociaba la disminución de la presión barométrica a la disminución de la presión del oxígeno. Paul Bert probó allá por 1878 que el oxígeno era esencial para la vida. La gran pregunta era qué va ocurrir cuando el organismo tenga menor presión de oxígeno, y eso motivó las investigaciones en un laboratorio natural, como era el Perú, los Andes.
¿Hasta cuándo se quedaron los franceses?
Fue una expedición puntual. Vinieron a Lima en el año 1889, subieron a Morococha, y pidieron la participación de peruanos, experimentando en ellos mismos. Sacaron una muestra de sangre antes de subir a Morococha, y después de unos días. También extrajeron sangre a animales de altura, a camélidos y a roedores. Se observó que había un cambio ligado a la disminución de la presión barométrica y a la disminución de la presión del oxígeno, descubiertas por científicos franceses. Luego hubo algunos años sin que se hiciera mayor cosa sobre el tema en el Perú. En el año 1921, vino una expedición inglesa, liderada por un importante fisiólogo, Joseph Barcroft, que permaneció más tiempo que la francesa. Esa expedición concluyó con una frase terrible que fue: “el peruano no sólo está físicamente sino también mentalmente incapacitado por las condiciones de vida”. Descubrieron que aumentaba la ventilación y el flujo sanguíneo. Queda claro que no tomaron en cuenta la falta de educación, las condiciones nutricionales en las que vivían las poblaciones estudiadas en Cerro de Pasco. El Dr. Carlos Monge Medrano, padre de nuestro científico Carlos Monge Casinelli, pertenecía a la corriente indigenista y su reacción fue muy importante frente a lo que dijeron los extranjeros. Carlos Monge, en San Marcos, reacciona haciendo su propia expedición a Cerro de Pasco. Ahí emprende su gran obra que culminó con el descubrimiento de la enfermedad de Monge, la que pensó primero que era algún tipo de policitemia, o sea un incremento exagerado de los glóbulos rojos que puede ocurrir patológicamente a nivel del mar. Es un descontrol de la síntesis de glóbulos rojos. Pero, rápidamente se da cuenta que esto está ligado a la disminución de la presión de oxígeno, que no tiene nada que ver con un descontrol de la médula ósea. En el año 1925, presenta el primer caso a la Academia Nacional de Medicina como una nueva enfermedad. Por eso, posteriormente, en la Universidad de París, la nombran como la “ maladie de Monge”. Mundialmente reconocen que es una enfermedad nueva y que ha sido descubierta por un peruano Carlos Monge. A partir de ahí se desarrolla toda una línea de investigación de altura, donde Alberto Hurtado tiene también una gran preponderancia, reconociendo que el hombre andino tiene una capacidad de aclimatarse a la altura. Con un grupo importante de la Universidad de San Marcos, en el que había cardiólogos, nefrólogos, neumólogos, entre otros investigadores estudian cada uno de los aspectos de la adaptación a la altura. Se genera un tratado muy importante, “La enfermedad de los Andes”, donde describe con una gran acuciosidad toda la fisiología del hombre andino.
¿Y de dónde venía el financiamiento para esas investigaciones?
En esa época, el Perú tenía ventajas competitivas para éste tipo de estudios. Hay una población no sólo constantemente expuesta a la disminución de la presión de oxígeno ambiental en todos los Andes. Los aviones tenían a los pilotos volando a grandes alturas, sin presurisación en la cabina, y era importante comprender lo que podía pasar con el ser humano a esas presiones de oxígeno. Una frase muy conocida del Dr. Monge Medrano era: “donde los aviadores piden oxígeno, los andinos juegan fútbol”. El auge se debió a que había la necesidad de entender qué le iba a pasar al organismo por la falta de oxígeno. Hubo un gran apoyo del extranjero y se reconocía la capacidad de los científicos peruanos.
En Cayetano Heredia, también se estudia las enfermedades tropicales...

La Universidad se ha hecho un nombre en el ámbito de enfermedades tropicales e infecciosas. La investigación se facilita porque tenemos los enfermos y los vectores. Es aquí donde hay que estudiarlos y sacar modelos para otro tipo de enfermedades que tienen el ciclo biológico de huesped, parásitos o bacilos y vectores. Ahora, con la globalización, Europa y EEUU tienen temor de que esas enfermedades viajen hacia ellos.
Se han visto casos en que les llegan enfermos nacionales con enfermedades que no conocen.... Es que las han dejado de lado, y ahora se dan cuenta que también a ellos podría efectarles.
¿Desde qué año empieza el interés?

Yo creo que ha sido un ciclo con una cierta ondulación, el Instituto de Medicina Tropical fue creado en 1978. Había una necesidad, porque se hacían preguntas desde todas partes del mundo sobre qué estaba pasando con esas enfermedades y cómo combatirlas. Ahí había recursos y se creó el Instituto, que trabajó activamente hasta los años 85 más o menos. Hubo un buen periodo de recursos internacionales y de trabajo y de intercambio de científicos de gran calidad, de viajes en campo, de trabajar in situ, y de trabajar también con los pacientes que están en Lima. A diferencia del caso de enfermedades de altura –para las que se tiene que trabajar en los Andes- con las enfermedades tropicales se pueden estudiar en Lima. Teníamos contacto con varias universidades, sobretodo con aquellas que tienen en su organigrama un departamento de enfermedades tropicales infecciosas. Ese tipo de universidades, si tiene recursos y se interesa, nos contacta o es contactada por nosotros. Por ejemplo, con la Universidad John Hopkins hemos tenido una larga historia de colaboración. En esa época, la Fundación Ford , la Fundación Rockefeller , tuvieron gran participación en el desarrollo de la UPCH. Sin embargo, ese apoyo disminuyó por los años 85 y se perdió el interés. Probablemente se asumió que eran enfermedades muy localizadas en nuestros países y hubo alguna disminución en la producción científica del Instituto y en la gente que se involucraba en este tipo de estudios. Nuevamente, a partir del año 95 aproximadamente, otra vez se generó el interés. Ahora ya tenemos fondos globales dedicados a malaria, tuberculosis, sida. Son fondos muy importantes para luchar contra esas enfermedades. Esto tiene que ver con la globalización. El interés ha cambiado y ahora estas enfermedades se enfocan de una manera más integral. Es interesante mencionar que en el Instituto de Medicina Tropical, en un esfuerzo con la Universidad de Alabama, se creó el curso Gorgas. Hoy en día este curso es uno de los más cotizados en el mundo para enfermedades infecciosas. Quiere decir que es uno de los pocos ejemplos donde el Norte recibe enseñanzas del Sur. El diploma del Curso Gorgas del Instituto de Medicina Tropical se acepta como curso oficial en muchas universidades americanas, como requisito para graduarse de tropicalistas. Se unió el esfuerzo de investigadores de mucha calidad de la Universidad de Alabama, con el conocimiento y la experiencia locales. El 80% de los médicos e investigadores que dan el curso son médicos locales. El interés de los países desarrollados en estos temas se debe, por ejemplo, a que la tuberculosis está resurgiendo en proporciones que para ellos es importante.
¿Cómo afecta a tu grupo la fuga de talentos?

Mi grupo de investigación está compuesto por muchachos muy jóvenes. De lo que hemos sufrido en la universidad, en el grupo del Dr. Carlos Monge, que ahora tengo la suerte de liderar, es que la gran cantidad de muchachos que se han formado con él se ha ido sin regresar. Se fueron, porque se hacía una investigación más básica de lo que se está haciendo en los últimos años, y el Perú no les ofrecía la posibilidad de seguir haciendo éste tipo de investigación, de manera que les fue muy difícil regresar después de hacer su postgrado afuera. Así hemos perdido muchísima gente.
Aparte de altura y enfermedades tropicales, ¿qué otro gran tema la UPCH está desarrollando?
Tenemos 4 programas, pero no regulamos el resto porque eso sería muy perjudicial para la investigación. Nosotros decimos: hagan lo que quieran pero les informamos que los recursos están principalmente para estos programas. Hay que ser realistas en ese sentido, además, nos hemos dado que cuenta que, por selección natural, los investigadores han ido tomando caminos que son necesarios para el país y que son factibles de financiar. Difícil es invertir en todo cuando hay tan pocos recursos. Hemos generado un plan de salud y biodiversidad, agrupados en 4 programas. Uno es biotecnología y bioinformática, aplicadas al desarrollo de tecnologías para luchar contra enfermedades infecciosas; el otro es uso sostenible de la biodiversidad (en la universidad tenemos 500 plantas en las cuales se está trabajando para aislar el principio activo, como por ejemplo, anti malaria, anti micóticos, anti tuberculosis, anti leishmaniasis); medioambiente y desarrollo humano es el tercero; y el cuarto se refiere a modelos integrales para la salud. Los 4 programas tienen una estructura matricial de manera que los grupos pueden estar trabajando independientemente en temas comunes con herramientas diferentes.
Según el Plan Estratégico de la UPCH ¿qué es lo que se estudiará con más profundidad?
Nosotros pensamos que debemos continuar en el estudio de nuestras enfermedades endémicas. Un gran problema en el país son las enfermedades infecciosas y parasitarias. El tratamiento que le damos al estudio de estas enfermedades es integral. Creemos que esa es la manera cómo debemos avanzar en la investigación. Poniendo el ejemplo de la malaria, la cisticercosis o la tenia, tenemos que avocarnos a éstas de manera integral porque afectan a muchos peruanos. No debemos solamente tratarlas con exámenes clínicos o con drogas ajenas. Se trata de estudiar el agente qué está causando esas enfermedades, porque podría tener algunas diferencias en su patogenicidad en nuestros países. Quizás la cepa o la especie de cierto parásito no es exactamente la misma que se encuentra en otros países. Tenemos que estudiar el agente que produce la enfermedad, el vector que puede ser un mosquito; el animal hospedero, en el caso de las zoonosis; como el chancho, en el caso de la cisticercosis. Estudiamos cómo atacar al parásito o al bacilo, y cómo atacar al vector, con biocontroladores, por ejemplo, tratando de utilizar biotecnologías limpias. Buscaremos cómo tratar la enfermedad en forma menos costosa. También desarrollamos herramientas diagnósticas. Se buscan algunas vacunas para esas cepas que son características de nuestras regiones. Se hacen ensayos clínicos cuando ya tenemos algunas drogas disponibles; de lo contrario, se debe comenzar por hacer bioensayos en animales. Se realizan también estudios epidemiológicos para evaluar cuál es la ubicación y extensión de la enfermedad. La investigación está ligada a todos esos aspectos, tendientes a resolver el problema. Ahora que estaremos en Internet II, tendremos acceso a todas las bases de datos sobre la estructura de las drogas, de las proteínas, de los antígenos. Solamente necesitamos los cerebros que puedan trabajar en las drogas y antígenos que son propios de nuestra región. En el tema de las tecnologías limpias, la Facultad de Ciencias está tratando de sacar ventajas comparativas en biocontroladores y biomonitores locales. Hay una cantidad de invertebrados que pueden ser muy útiles como bioindicadores en lagos, en las entradas de los ríos, para determinar la existencia de contaminación. Inclusive, se está trabajando con algunos moluscos que pueden ser filtradores de algún tipo de mineral. Si pusiéramos como ejemplo el Lago Colorado que está tan contaminado con óxido de fierro, y utilizaríamos moluscos que resultara que filtraran específicamente fierro, no solamente tendríamos langostino para darle de comer a la población en esos lugares contaminados, sino también langostino enriquecido con fierro. El uso de la biodiversidad es muy amplio pero estamos apuntando a plantas con principios activos, nutracéuticos, aceites escenciales.
¿Crees que el TLC incentivará este tipo de investigaciones?
Con el TLC más que nunca será necesaria la investigación, porque nosotros tenemos los productos naturales sobre los que podemos investigar con mayor ventaja, y aportar nuestros conocimientos que van a ser de hecho importantes para el desarrollo. Recientemente está surgiendo la idea de una Sociedad de Cristalografía, por ejemplo, sugerido por un físico francés. Ello se debe a que es necesario conocer la estructura de nuestros productos naturales.
¿De dónde vienen los recursos y en qué porcentajes para la investigación en la UPCH ?

El presupuesto de la universidad está compuesto en un 25% de lo que aportan los alumnos. Los fondos extranjeros constituyen el 70% de todo el presupuesto. La tercera parte del presupuesto de la UPCH es dedicada a investigación. Del presupuesto para la investigación, el 90% viene del extranjero. Para la investigación, la universidad pone 280,000 dólares de recursos absolutamente propios. Lo otro viene del exterior. Lo único que uno tiene del Estado son los concursos de CONCYTEC, lo que bastante poco.
Vocación por la ciencia¿Cómo nació tu vocación por la biología? ¿ es una tradición familiar?
Tradición no, pero mi padre fue médico veterinario, graduado en Buenos Aires. Mi abuela era una persona de carácter fuerte y fue quien decidió que él y sus hermanos debían ir a Buenos Aires para ocuparse, a partir de distintas profesiones, de la hacienda que teníamos en ese entonces. La hacienda se perdió, pero mi padre siguió por supuesto ocupándose de desarrollar su carrera. Mi madre me contaba que yo, desde los 4 años, decía que iba a ser médico. Curiosamente cuando entré a la UPCH ocurrió lo contrario, comenzé medicina, pero salí para hacer investigación en biología, con la idea fija de conocer como funcionan los animales, la naturaleza, el ser humano, más que con la idea de curar. No era que esto último no me motivase, pero más eran las ganas de conocer la naturaleza y sus secretos (vaya audacia ! ) desde pequeña. Mi padre me incentivaba mucho en ese sentido, aunque el no haya sido un investigador.
¿Y en el colegio?
No es que en el colegio yo estuviera especialmente interesada por la biología o por hacer experimentos, pero sí en aprender mucho. Yo no sabía ni siquiera lo que era investigación. En el colegio, en mi época, ni nos hablaban de ese tema.
¿Es muy difícil ser vicerrectora de la UPCH ?

La universidad es un lugar protegido, en la UPCH todos somos dueños de la universidad. Los estamentos son muy democráticos, todos nos conocemos, los fundadores han sido como nuestros padres. Entonces yo diría que ha sido una experiencia muy especial que me ha ayudado a tomar este cargo administrativo de una manera muy cómoda. Así como hay confianza para decirme “qué bien que has hecho”, también me dicen: “Fabiola, por qué no has hecho esto así, por qué no lo haces de otra forma”. Hay comunicación. En realidad, no hago muchos cambios, es más una cuestión de organización. He recibido todo el apoyo del rector, todas las libertades. He aprendido cosas en el camino. Me ayudó mucho ser investigadora, porque no solamente veo que el aparato administrativo funcione, sino que los investigadores produzcan, y yo sé qué es lo que necesita un investigador para producir de manera más cómoda.
¿Ahora un investigador tiene que ser un gestor?

Ahora más que nunca.
¿La investigación ha sufrido con tu cargo?

Ahora la comparto con la vida administrativa, y debo reconocer que la parte de investigación ha sufrido. A pesar que cuando el Rector de la Universidad tuvo la amabilidad de convocarme, yo le dije: sí, pero con la condición que yo en las tardes seguiría en mi laboratorio. Pero es muy difícil hacerlo.
¿Cómo influye tu carrera sobre la vida de familiar?

Yo creo que depende de la comprensión de la familia por lo que estás haciendo. Soy divorciada, pero no considero que sea por mi profesión, pues creo que sé dosificar mi trabajo. Bueno..., no siempre, pues suelo trabajar también los fines de semana, pero siento que ese no ha sido el problema en mi matrimonio. Hasta el momento mi hijo de 25 años vive conmigo, tenemos una excelente relación y creo que ha sabido comprender. El es igual de apasionado que yo en su campo que es las ciencias políticas, y es capaz de ir fines de semana a su trabajo, amanecerse trabajando.
¿Dónde estudió?

Mi hijo estudió en Paris, en el Instituto de Ciencias Políticas y regresó a trabajar en la Comunidad Andina , con gran entusiasmo por la integración. Ahora, ha obtenido una beca para hacer una Maestría en Administración Pública, nuevamente en Francia, en la Escuela Nacional de Administración (L'ENA), así que se irá durante un año y medio, pero estoy segura que regresará, pues tiene pasión por el Perú.
La Escuela de donde salen los presidentes...

Sí, y está muy contento, pues trabajo que le ha costado obtener esta beca.
¿Y su padre?

Él es hijo de mi primer matrimonio. Soy divorciada dos veces y aunque no lo creas no fue por la investigación. El primero quizás un poco. El segundo era un científico francés del CNRS. Vivimos en Francia por 6 años.
¿En qué campo de la ciencia trabaja?

Él es paleontólogo, trabajó muchos años en el Perú, acá lo conocí. Me fui con mi hijo a vivir allá. Mi hijo es 100% peruano, escuchaba RPP, siempre pendiente de lo que ocurría en el Perú. Yo también, estaba en la misma onda. Andábamos prendidos del Perú. No tuvimos malas experiencias en Francia pero siempre había el deseo de volver al Perú. Eso no ayudó a que el matrimonio se fortalezca ...
¿Por qué tanto deseo de volver al país?

Yo creo que no me gustó por un lado la sensación de sentirme extranjera, por más bien que uno se sienta en un país. No puedo decir nada malo de Francia, recibí siempre el mejor de los tratos e hice muy buenos amigos, hasta ahora regreso una vez al año porque tengo un contrato de investigación en la Universidad de Paris XIII. Sigo teniendo amigos entrañables, pero sentía siempre que no era mi casa, que era la casa de otros, era una sensación fuerte. Mi ex esposo ya había tomado la decisión de no regresar, asumía que nos íbamos a quedar pues ambos teníamos buenos trabajos. Cada vez que él mencionaba que cuando nos jubiláramos iríamos a la Bretaña , a mi se me paraban los pelos pensando que iba a envejecer en la Bretaña. ¡Qué hago yo en la Bretaña de viejita ? ! Esa sensación me mataba. Cuando regresaba al Perú me sentía muy bien. Claro que con todos los problemas, el ruido, las combis, el desorden, pero era mi casa. Probablemente mi trabajo también me ayudó porque está muy ligado a los Andes, y es ahí donde encontraba el sustrato para trabajar. En Francia, no solo el país me parecía ajeno sino también el área de trabajo. Yo hacía investigación sobre deportistas y biología celular cardiovascular, pero no era el campo de investigación que yo había realmente escogido.
Y ahora estás comprometida...

Sí, tengo pareja.
¿Científico también?

No, pero también apasionado, apasionado del país y de la política.
¿Candidato a presidente...?

No, esperemos que al Congreso. Tiene pasión y paciencia. Está decidido a servir al país, porque, como decías, hacer política, entre otras cosas, es asignar y utilizar adecuadamente los recursos del estado. Algo que parece tan difícil de lograr en nuestro país...

 

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