Entrevista a la doctora Manuela Verástegui
Entrevistador Modesto Montoya (mayo 2006)
   
 

La doctora Manuela Verátegui, frente a parte de los colaboradores del laboratorio de parasitología.


Manuela Verástegui es hija de un subalterno de la policía y de una profesora. Se acuerda de su madre como emprendedora, siempre ayudando a la familia. Estudió en una escuela fiscal “Salazar Bondy” de San Martín de Porres y la Secundaria en la GUE “Santa María” de Breña. Empezó sus estudios superiores en la Universidad San Agustín de Arequipa, terminó un doctorado en microbiología, hace un doctorado en salud pública en la Universidad Johns Hopkins, siempre progresar, es su lema.

 

 

¿Cómo recuerdas a tu madre en tu niñez?

Me acuerdo de ella siempre estudiando en la noche, siempre continuando en sus estudios de profesora.

¿Y a tu padre?

Mi padre siempre la apoyaba. Él era autoritario pero muy cariñoso.

¿Te interesaba la naturaleza?

Desde niña siempre me interesaba saber el porqué de las cosas. Aunque era mística, siempre me gustaba buscar el origen de las cosas. Cuando una vez me dijeron que allí está Dios, en una habitación de la Iglesia , yo entraba y trataba de hablar con Él.

¿Y en el colegio?

Siempre me gustaba la biología y la química orgánica en el Colegio. La profesora de biología escuche por primera vez sobre las amebas y los protosaurios.

¿Y tus estudios universitarios?

Postulé a San Marcos, no ingresé. No postulé a la Cayetano porque era muy cara. Me fui a la Universidad San Agustín de Arequipa, en la que estuve hasta el segundo año. Tenía unos tíos allá. Luego cambió un poco la situación económica de la familia y me trasladé a la Cayetano.

¿Hubo un choque académico?

No sentí ningún choque. En Arequipa hice estudios generales, física, química, matemáticas. Bioquímica la llevé en Cayetano.

¿Y los profesores que más influyeron?

Mis primeros experimentos los hice con la profesora Elva Miranda y el doctor Jorge Naranjo. Pero los logros en investigación se los debo a Robert Gilman.

¿Qué trabajos?

Con la doctora Miranda empecé a hacer varios trabajos, entre los que me acuerdo estaba fasciola hepática. Dos años después, el laboratorio de parisitología tuvo la suerte de hacer un trabajo de investigación con la Universidad Johns Hopkins en el que participé.

¿Cómo empezaste?

Empecé haciendo labores técnicas, desde lavar tubos, procesar la muestra y todo lo demás.

Así se empieza..

Cierto, porque así uno experimenta todos los aspectos de la investigación… Luego me hice cargo de un pequeño proyecto de investigación. Un año después vino un proyecto con el doctor Gilman… Yo iniciaba entonces la maestría.

¿Sobre qué era tu trabajo?

El trabajo fue sobre protozoo Giardia lamblia , un parásito que causa diarrea. Después entré en tenia solium y cisticercosis en el grupo de Gilman.

¿Sólo ese tema?

Paralelamente hemos trabajado en Echinococcus granulosus, Bartonella

¿En qué campo es tu contribución?

Básicamente en parasitología. Al principio fue métodos de diagnóstico, métodos inmunológicos. Por ejemplo, en Giardia lamblia fue el método ELISA. Hay métodos desarrollados en Estados Unidos para la Cisticercosis , que acá los usamos como rutina.

¿Y ahora…?

Comparamos antígenos para buscar vacunas para la cisticercosis. Se trata de caracterización biológica, bioquímicos, para determinar qué proteína puede estar asociada con la protección contra la Cisticercosis .

Estudian todos los detalles de la enfermedad…

Cierto. Ahora tratamos de estudiar los mecanismos que usa el parásito para invadir al hospedero. Saber cuál es el mecanismo de intrusión que usa el estadío infectante que es embrión para poder penetrar el tejido hospedero. El cerdo es el hospedero intermediario y el hombre el hospedero definitivo.

¿Cuál es el ciclo de la Cisticercosis ?

La Taenia solium adulta vive en el intestino delgado del hombre, hospedador definitivo, la larva o cisticerco se encuentra normalmente en la musculatura del cerdo. La teniasis intestinal llega al hombre por la carne de cerdo infectada con cisticercos, los huevos salen con la defecación. Estos huevos, contienen un embrión hexacanto. El embrión hexacanto (oncósfera) se libera en el aparato digestivo, atraviesa la pared intestinal, y se difunde por vía hemática. El hombre puede también infectarse en forma accidental.

¿Cuál es el problema para el hombre?

El problema en el hombre es cuando llega al sistema nervioso. El 21 % de casos de epilepsia viene de la Cisticercosis.

¿Cómo se produce el daño?

Cuando el parásito muere produce muchos antígenos, una inflamatoria que causa una serie de problemas.

¿Cuál es tu contribución en la investigación?

Nuestro trabajo es conocer el mecanismo para penetrar la pared intestinal. No se sabe ese mecanismo. Ese es nuestro interés. Conocer los antígenos y proteínas involucrados, podríamos encontrar una vacuna.

¿Cómo tomas tu trabajo?

Yo lo tomo como una diversión, me gusta mi trabajo.

¿Te acuerdas de tu primera publicación?

Mi primera publicación fue por mi participación en un trabajo en Giardia Lamblia .

¿Alguna anécdota al respecto?

Se equivocaron mi apellido, pusieron Veraste, si no me equivoco.

¿Son numerosos en el grupo?

El grupo de Cisticercosis es un grupo muy grande, encabezados por Robert Gilman, Hugo García, Armando González, Silvia Rodríguez, Jorge Mayta, Mirko Zímic.

¿Te sientes satisfecha por trabajo?

Es estimulante saber que estoy participando en algo importante para la humanidad.

¿Cómo ves al doctor Gilman?

Lo admiro como investigador y como profesor, pero más lo aprecio como profesor, porque te guía como progresar. Actualmente estoy haciendo mi tesis doctoral en salud pública, en Johns Hopkins. Él ha guiado a muchos profesionales, para crecer en investigación. Les enseña a escribir artículos y grants. Gracias a él he aprendido.

¿Cómo aprendiste inglés?

Mi inglés no es muy bueno. Redacto, pero la gramática lo revisa uno del idioma nativo.

¿Pero ya tienes un doctorado?

Yo hice mi doctorado en Cayetano, en microbiología. En Hopkins en control de enfermedades infecciones.

¿No te fue difícil con el idioma?

El primer año fue difícil. No entendía las clases.

¿Se llevó al esposo?

Sí, porque trabajamos en el mismo grupo, aunque él es de San Marcos.

¿Cómo lo conociste?

Lo conocí en 93 en el trabajo de Cisticercosis. Es César Gaviria. Él hacía trabajo de campo, y a través de algunas reuniones lo conocí.

¿Hijos?

Tenemos dos niños, de 7 y 6 años.

¿Se dedican a ellos?

Si nos damos tiempo, sábado y domingo. Algunas veces los he traído al laboratorio. Les llama la atención, como juego.

¿Haz viajado mucho?

He viajado para completar trabajos que empezaba en Lima y participar en congresos.

¿Cuánto te dedicas diariamente?

No conocemos horario

Lima, 19 de mayo

 

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