Entrevista al doctor Marcos Milla
Entrevistador Modesto Montoya (abril 2006)
   
 

Marcos Milla atrajo el interés de participantes del Encuentro Científico Internacional de invierno 2003.

Marcos Milla es un ejemplo de cómo los padres pueden influir en el futuro de sus hijos. El esfuerzo económico de su padre permitió que a los once años tuviera un microscopio fue crucial para ello. Biólogo egresado de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, hizo su doctorado en la Universidad Saint Louis (Estados Unidos), trabajo como profesor en la Universidad de Pennsylvania y actualmente trabaja en laboratorios Roche.

 

¿Desde cuando sentiste inclinación por la ciencia?

Creo que desde los cinco años. A esa edad mi papá me llevo a visitar a un amigo suyo a la Universidad Nacional de Ingeniería, César Canepa. Él me hizo ver una muestra de un mineral bajo el microscopio: en ese momento cambió mi vida. Darme cuenta que allí dentro había un mundo, que cada cosa que vemos tiene un mundo compuesto por partículas, moléculas, átomos, eso fue un descubrimiento que me marcó tremendamente. Desde entonces, he tenido una curiosidad fuerte por todo aquello que compone la material que nos rodea y nosotros mismos, y cómo la interacción entre moléculas define la física, la química, y por ultimo la vida. Desde entonces me dediqué a leer vorazmente libros de biología, y especialmente de microscopía. Juntando mis propinas, a los 7 años compré mi primer microscopio en una tienda del jirón de La Unión. Uno de esos modelos mayormente plásticos hechos en Japón (en esa época las cosas todavía no eran masivamente producidas en China). Su calidad óptica dejaba mucho que desear, pero aun así, ¡puse absolutamente todo bajo sus lentes!

¿Tus padres influyeron en ello?

En muchas formas. Dándose cuenta de mis frustraciones técnicas con mi primer instrumento, mis papas me regalaron un microscopio excelente, de los que tenemos en laboratorios de investigación avanzada, cuando cumplí los once años. Hoy soy más consciente que en ese entonces del sacrificio económico que esto les significó. Recuerdo las palabras del señor Kessel, dueño de la tienda, al darle la mano a mi papá en señal de felicitación y admiración: “tantos padres les regalan a sus hijos tablas hawaianas o viajes a Disneylandia, no puedo si no mostrarle mi aprecio por su fe en la educación de su hijo y fomentarle el amor por la ciencia”. Ellos siempre me apoyaron, aún en los años (cuando estaba en la Universidad Cayetano Heredia) cuando se preguntaban que iba a ser de mí con una carrera en biología, algo que en el Perú no es visto como una gran promesa de éxito.

¿Dónde estudiaste la primaria, secundaria, universidad en Perú?

Comencé la primaria en el Colegio San Marcos Apóstol, que en esa época era de hombres; el de mujeres fue fundado años después. El San Marcos finalmente cerró cuando estaba por empezar cuarto de primaria, por problemas financieros. Entonces, con la ayuda del Padre Rubén Vargas Ugarte, mis padres consiguieron transferirnos al Colegio La Inmaculada , donde completé mis estudios. Después ingrese a la Universidad Peruana Cayetano Heredia, en 1980, donde hice el bachillerato en ciencias, con mención en biología.

Alguna anécdota en esos lugares…

Mi intención original al entrar a la Cayetano fue tratar de obtener la formación más sólida en biología que fuera posible en el Perú, para después salir a hacer el postgrado en biología marina. Mi sueño en ese entonces era hacer el PhD en Woods Hole o en Scripps, los dos institutos de más prestigio en oceanografía. En el camino, gracias a Abraham Vaisberg, me encontré con el mundo de la investigación biomédica, y esto definió mi orientación hacia la bioquímica y biología celular/molecular en forma tan fuerte que a esto dediqué el resto de mi vida.

¿Cómo decidiste partir al extranjero?

En biomedicina, el paso siguiente obvio en la carrera son los estudios de PhD. En ese entonces, la posibilidad de hacer un doctorado en el Perú en esta área no estaba dada, de manera que la decisión de salir fue bastante automática. Igual, los consejos y guía de Abraham para preparar el proceso fueron importantísimos.

¿Cuál es la gran diferencia en el ambiente de trabajo?

Primero, el ambiente de trabajo en EEUU es muy horizontal; en los laboratorios que yo mantengo como ejemplos, las ideas del profesor valen tanto como las del estudiante de bachillerato. Esta es una de las cualidades más hermosas de la ciencia: el miembro “más chiquito” del laboratorio puede generar una idea que ocasione la revisión de todos los conceptos logrados hasta el momento. Siempre he pensado que la formalidad y verticalidad de la actividad académica en Perú es un óbice para el desarrollo de un debate más vigoroso en ciencia.

Segundo, los recursos materiales y financieros son muy fuertes, si bien eso ha cambiado bastante bajo el actual gobierno de Bush, ya que por primera vez en la historia moderna de la ciencia en EEUU (desarrollo de la física de partículas y la biología molecular), el gobierno no sólo ha quitado mucho del apoyo financiero a los institutos mas importantes (NIH y NSF), pero además ha asumido posiciones hostiles contra sectores de ciencia e investigación.

Tercero, la masa crítica es muy importante. EEUU creo un establishment científico que se convirtió en un imán para atraer a muchos profesionales de diversas partes del mundo, creando un ambiente de alta calidad y gran diversidad de ideas, dos cosas fundamentales para crear un debate intenso y de alta calidad en ciencias.

¿Cuál fue el primer lugar al que llegaste?

St. Louis University , en St. Louis , Missouri . Ingresé al programa de graduados en biología celular y molecular.

¿Cómo llegaste a la especialidad que cultivas, alguna anécdota al respecto?

Como dije antes, el cambio ocurrió en la Cayetano Heredia , cuando tuve oportunidad de trabajar con Abraham Vaisberg en la elucidación de la acción del compuesto activo de la sangre de grado, taspina, a nivel celular. Con Abraham encontramos que la taspina estimula la migración de fibroblastos in vitro, lo cual probablemente resulta en el fortalecimiento del proceso de contracción de heridas, un componente importante en cicatrización. ¿Como empecé a trabajar con Abraham? Por coincidencia, como muchas cosas en mi vida: un día estaba esperando un “aventón” hacia el área en que vivo, en la puerta de la Universidad. Carlos Monje me recogió y pronto me estuvo preguntando cuales eran mis planes para el futuro. Le conté que me interesaba la biología marina, pero que también tenía interés en la biología celular. Me preguntó si conocía a Abraham, a lo que respondí que no. me ofreció presentármelo cuando comenzase el segundo semestre (era cachimbo en ese entonces). Dicho y hecho, lo fui a buscar regresando de vacaciones y el me llevó donde Abraham; entró a su oficina y le dijo: “Abraham: he encontrado a este muchacho que quiere hacer biología celular; me pareció algo tan raro que aquí te lo traigo”.

¿En tu institución, cuántos científicos trabajan en tu especialidad?

Es difícil decir. En mi actual departamento somos alrededor de 30, pero en otros departamentos hay científicos a los que podría contar dentro de la disciplina. Con el advenimiento de la química y física dentro de la biología, es difícil separar bioquímica de biología celular, molecular, biofísica, fisiología, farmacología, etc. ¡Somos una gran familia!

¿Tuviste alguna dificultad al respecto?

No. Siempre he encontrado el ambiente científico muy horizontal y abierto a nuevas ideas, incluso culturas y maneras de pensar.

¿Cómo ves las perspectivas de la ciencia y la tecnología en el Perú?

El Perú necesita desarrollar una escuela basada en lo que es propio y donde tenemos la posibilidad de contribuir con impacto y originalidad. Hay muchos esfuerzos muy meritorios en este sentido. Algunos que me vienen a la cabeza son Abraham Vaisberg por productos naturales, Jorge Arévalo por Leishmaniasis, José Espinoza por genética de alpaca. Mi impresión es que se va creciendo y los sitios en los que se hace investigación muy buena van creciendo: está Cayetano, que tradicionalmente ha sido muy fuerte en biomédicas; el Centro Internacional de La Papa ha tenido un rol protagónico incluso antes que Cayetano; Modesto Montoya ha logrado generar diversificación de líneas de investigación dentro del IPEN. El proceso debe continuar. Ojalá el próximo gobierno ponga mas énfasis en apoyar tanto política como financieramente ciencia y tecnología. Lo que más se necesita es un compromiso estatal, que el gobierno tenga como visión, como misión, llegar a un nivel más alto de desarrollo hacienda como parte de esto la promoción de ciencia y tecnología. Esto está pasando en Chile y Brasil, por ejemplo, donde hay grupos muy buenos. En Argentina me parece que pasa más por la excelente tradición que hay en varios campos que por compromiso directo del gobierno.

¿Cómo conociste a tu esposa, es científica?

Mi esposa empezó como estudiante de medicina en la Cayetano , pero luego se trasladó a biología. Hizo su MSc en la Universidad de Massachusetts, en ciencias biomédicas.

¿Y tus hijos, siguen el interés por la ciencia?

¡No! Ellos están completamente casados con las letras. Mi papá fue doctor en literatura. Dicen que las profesiones van saltando generaciones…

¿Tu dedicación a la investigación no afecto la relación con tu familia?

No. Mi familia siempre ha sido mi prioridad 1. Tengo una pasión muy intensa por la ciencia y la investigación, pero siempre he tenido mis prioridades en orden.

¿Tuviste o tienes idea de regresar al Perú?

Yo creo que nunca he renunciado a la idea de volver y estoy seguro que en algún momento lo haremos. Simplemente, estoy esperando el momento más propicio.

Abril 2006

 

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