16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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Opinión, 07 de marzo de1996

Tecnología y medio ambiente

La tecnología para monitorear y controlar los problemas de medio ambiente, provocados por las actividades humanas, están disponible. Su uso es cuestión de voluntad y decisión de los sectores productivos. Muchos señalan que no se cuenta con recursos para resolver los problemas ambientales y muy pocos parecen haber comprendido que el deterioro ecológico disminuye las posibilidades económicas del país.

La población de los países industrializados está imponiendo serias medidas contra productos elaborados en procesos dañinos del entorno ecológico. Algunos gobiernos del Tercer Mundo afirma que ello significa barreras comerciales. Lo que se observa en nuestros países es una total falta de consideración por la salud de la población, siempre aludiendo como justificación limitaciones económicas. Ante la pasividad general, el aire, el suelo y el agua se van contaminando muy rápidamente.

Los problemas más visibles son la torturante polución de aire por el porque automotor, los desechos en el río y la basura. Aunque menos visibles para la mayoría de la población, es necesario tomar en cuenta los desechos industriales, los gases que salen por las chimeneas de las plantas de producción y los desagües de las fábricas que van a parar al mar.

La solución a los problemas ecológicos comienzan por su evaluación científica, que consiste en identificar la fuente, medir la magnitud de la contaminación y conocer sus procesos de dispersión.

La dinámica de la polución es hoy estudiada muy fácilmente con trazadores, los que mezclados con las sustancias del proceso se desplazan a la misma velocidad de éstas. Los trazadores pueden ser radiactivos, lo que facilita su seguimiento, permitiendo identificar lugares de concentración o de fuga de la sustancia contaminante, en algunos casos, los procesos tienen escapes involuntarios de sustancias por lugares no previstos, los que son localizados por medio de los trazadores.

Con el conocimiento de la dinámica de la contaminación, la solución puede ser sólo cuestión de bloquear una grieta o el cambio de una tubería.

En otros casos, se puede estudiar la factibilidad de algunas soluciones ecológicas. Por ejemplo, algunos piensan que la contaminación del mar por las fábricas pesqueras en la cercanía de Paracas puede ser resuelta instalando tubos que lleven los desechos a unos cinco mil metros mar adentro. Una prueba fácil de su factibilidad sería colocar un trazador al principio de la tubería y el seguimiento de este trazador durante un tiempo conveniente, para verificar si efectivamente, los desechos no vuelven a la playa.

En el caso de grandes chimeneas industriales, el uso de la radiación sobre las sustancias nocivas que salen en los humos las descomponen, dando lugar algunas veces subproductos útiles, como abonos artificiales, por ejemplo.

En cuanto a los colectores, que contienen una tremenda carga microbiana, convirtiendo las playas en peligrosos focos de contaminación, sus aguas pueden ser irradiadas con rayos gamma o con electrones para reducir su nocividad y hacerlas apropiadas para el riego de sembríos.

La falta de recursos no debe ser una justificación para abandonar a la población en un medio ambiente agredido y agresivo. La circulación de vehículos que parecen fábricas ambulantes de humo puede y debe terminar inmediatamente. La basura y la quema de basura –que aumenta su nocividad- tienen que ser irradicada. Las plantas industriales están obligadas a limitar sus letales emanaciones.

El Perú cuenta con científicos e ingenieros con amplia experiencia en problemas ambientales. Hace 20 años, por ejemplo, se llevó una experiencia multidisciplinaria e interinstitucional al estudiar el entorno ecológico del Centro Nuclear de Huarangal. Esa experiencia debe ser utilizada para impedir que nuestro entorno y nuestra salud sigan deteriorándose.