El Dominical, 29 de Diciembre de 1996
Universo vida y salud
Se está abriendo una nueva etapa
El año 1996 ha visto rebrotar el interés por la composición de la materia y el origen de la vida. Al mismo tiempo se ha intensificado la búsqueda de cura a las enfermedades que sufre el hombre del siglo XX.
En el laboratorio Fermilab de los EE.UU. se encontró indicios de que los quarks, considerados hasta hoy componentes elementales e invisibles de la materia, están compuestos de partículas más pequeñas, asombrando a los científicos y mostrándoles que la física no parece tener fin. Hasta la actualidad se pensaba que los átomos estaban compuestos de electrones que giran alrededor del núcleo, el que está compuesto de protones y neutrones, los que a su vez estaban formados por invisibles quarks. Este es investigado en relación con el origen del universo, momento en que el universo estaba compuesto sólo por las partículas fundamentales en un plasma denso en masa y energía.
En el otro extremo de la física nuclear, científicos de Darmstadt, Alemania, han logrado crear el núcleo número 112, el más grande creado hasta el momento: en la naturaleza se tiene sólo 92 elementos, el que corresponde al uranio. Como se sabe, los elementos se han ido formando en miles de millones de años a partir de las partículas elementales primordiales. Luego vino la vida.
Precisamente, la NASA encontró evidencias de que hace 3,600 millones de años en Marte existió una serie de materiales fósiles microscópicos con características similares a las que se producen por actividades biológicas y a restos de lo que puede ser una bacteria. Ello provocó el resurgimiento de teorías sobre eventual vida extraterrestre. A este descubrimiento se añaden los datos, enviados por la sonda “Galileo”, que muestran indicios de agua en la luna Europa de Júpiter e incluso sugieren que hay lugares favorables para la vida. Este año fue tan intensa la preocupación por temas de la vida y la evolución que el Papa opinó que la teoría de la evolución no debe ser descartada.
El año 1996 ha visto también avances en medicina. Sofisticados instrumentos de imágenes internas del cerebro han permitido ver manifestaciones de las primeras fases de enfermedades como la esquizofrenia, abriendo entonces camino para su cura.
Asimismo, el estudio de las características moleculares de la células cancerosas están abriendo paso a una serie de nuevos y esperanzadores tratamientos del cáncer. Lo mismo ocurre con el sida, enfermedad para la que en algunos casos se ha encontrado tratamientos positivos a base de métodos multiterapéuticos, basados en combinación de varios medicamentos.
En el Perú, también se ha logrado avances en el tratamiento del cáncer. Radiofármacos basados en el radioisótopo samario 153 ha permitido calmar el dolor en casos de cáncer a los huesos, mejorando la calidad de vida de los pacientes. Producido en el IPEN por primera vez en América Latina y experimentado en la Universidad Cayetano Heredia, con médicos del IPEN, este tratamiento ha representado un significativo avance en la medicina nuclear. El éxito del método se basa en la destrucción por radiactividad de los cuerpos microscópicos que generan el dolor. Los numerosos beneficiados de este tratamiento incentivan las investigaciones al respecto.
Paralelamente, infusiones de combinación de diversas plantas medicinales de la Selva han dado esperanzadores resultados en el tratamiento del sida. Ello ha impulsado las investigaciones sobre los componentes bioquímicos que entran en juego contra el sida. Estas investigaciones son realizadas por científicos de varias disciplinas.
Confirmando la potencialidad del mejoramiento genético de las plantas, que en años pasados ha dado buenos resultados, a fines de 1996, la Universidad Nacional Agraria ha entregado al país una nueva variedad de cebada, la que se caracteriza por su mayor productividad. Esta variedad de cebada abrirá mejores posibilidades de explotación por parte de los agricultores peruanos.
Finalmente, en el Perú se ha iniciado la aplicación de modernas tecnologías electrónicas y computacionales en instrumentos médicos, como es el caso de la máquina de hemodiálisis, desarrollada en colaboración por las universidades Cayetano Heredia y Católica del Perú, con apoyo del CONCYTEC.
Cabe señalar que estos avances serán analizados, como ocurre todos los años, en el Encuentro Científico Internacional organizado por el CONCYTEC, la SOPECYT y el CEPRECYT. En este certamen, científicos peruanos que trabajan en el extranjero conjuntamente con los que trabajan en nuestro medio buscan formas de globalizar la investigación para el desarrollo del país. Este encuentro ha sido posible gracias a un aspecto igualmente trascendental: la comunicación electrónica.