16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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El comercio /opinion/ 14 de abril de 1997

Clonación de animales

Se conoce como clon a una población con el mismo código genético, derivada - por procesos no sexuales- de una única simple célula. En el mundo vegetal se domina el proceso de clonación desde hace mucho tiempo (muchas frutas y plantas ornamentales han sido obtenidas por este tipo de procesos). En animales, desde hace décadas se ha venido investigando las técnicas de clonación, lográndose los primeros éxitos con anfibios. La reciente oveja clónica producida en un laboratorio –provocando una ola de debates mundiales- ha dado lugar a que se descubra que en el pasado ya se había realizado experimentos con monos.

Para comprender el proceso de clonación debemos recordar que todas las células de un mismo animal tienen cromosomas idénticos ?sean éstas de la piel u otro órgano ?, los que contienen la información para su formación completa. En el proceso de clonación, el núcleo de un óvulo es reemplazado por una célula epitalia, la que tiene un número duplicado de cromosomas. De ello resultará un embrión derivado del núcleo implantado.

En los años 80 la técnica del ADN (ácido desoxirribonucleico) recombinante (introducción de ADN en el núcleo de una bacteria) dio lugar a nuevas técnicas de clonación abriendo paso a la manipulación de genes. El riesgo que se corre al transferir genes limitó las investigaciones a los virus, bacterias y plásmidos (anillos de ADN).

Las posibilidades de multiplicar células idénticas hizo soñar a los interesados en la producción de grandes cantidades de proteínas y otros productos de valor médico, como la insulina, interferón alfa, hormona del crecimiento humano y ciertas vacunas. Insertando ADN apropiados en el núcleo de una bacteria u de lograr que la bacteria se multiplique y produzca una determinada proteína en grandes cantidades.

Las potencialidades económicas de la clonación originaron febriles investigaciones sobre el tema; sin embargo, el freno ético y filosófico no permitió que éstas se pusieran a luz de la opinión pública.

La esperanza que abrigan los industriales es multiplicar los animales con características económicas interesantes. Un animal escogido por sus cualidades puede dar lugar a una línea de animales escogidos.

Los investigadores, por su lado, ven en la clonación innumerables posibilidades de investigación. Por ejemplo, puede estudiarse las influencias del medio sobre los animales con las mismas características genéticas.

Lo que pone a muchos fuera de sus esquemas éticos es la eventualidad de generar clones humanos. Técnicamente no es gran problema. Sin embargo, desde hace una década se ha comenzado a organizar comisiones de ética para opinar sobre el tema, Muchos científicos de prestigio y de influencia comienzan a realizar campañas para impedir que alguien decida experimentar con seres humanos. Cabe, preguntarse si todavía no existe un clon humano el que sirva a su vez para perpetuar sus características genéticas íntegras en descendientes obtenidos por el mismo proceso, sin sexualidad (sólo con un padre idéntico a ellos, en él verán su imagen física y con idénticas características básicas).

Para el debate es interesante tomar en cuenta que si bien dos seres pueden ser genéticamente idénticos, se trata de dos personas diferentes, como los gemelos. La persona no sólo está formada por su estructura física, sino que es producto de su experiencia de vida.

Todos los analistas científicos señalan que la biología molecular (de donde surge la clonación) será la ciencia del siglo XXI. Es cierto que en su desarrollo hay riesgos y sobrecuestionamientos éticos; sin embargo, la historia ha mostrado que nada logra parar la investigación científica. En nuestro país, las investigaciones de ingeniería genética están dándose lugar en el campo de la medicina y la agricultura. Estos avances deben ser incentivados para beneficio de toda la población.