El comercio /Opinion/ 21 de noviembre de 1997
Cuarenta años de atomos pacíficos
Hace cuarenta años la Organización de la Naciones Unidas creó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), encargado de frenar la proliferación nuclear y promover el uso pacífico de los secretos atómicos. De esa forma culminaba un crítico período histórico iniciado con el descubrimiento de la radiactividad, su interpretación nuclear y la construcción de la bomba atómica. En esta nota se mencionará hitos de este período.
En 1986, Henri Beckerel descubrió el fenómeno de la radiactividad, cuya propiedades fueron investigadas por numerosos científicos europeos. Los esposos Pierre y Marie Curie descubrieron varios elementos radiactivos y tuvieron la visión de una serie de aplicaciones en beneficio de la sociedad. El físico Ernest Rutherford, en 1917, planteó la hipótesis del núcleo atómico alrededor del cual giran los electrones. James Chadwick, en 1932, descubre el neutrón como constituyente del núcleo. En 1935 Irene Joliot-Curie produce la radiactividad artificial.
Los aspectos “sensibles” del núcleo comenzaron a surgir a partir del año 1938. En diciembre de ese año los científicos alemanes Otto Hahn y Frederick Strassmann, en Berlín, descubren que los neutrones pueden inducir la fisión de uranio. Este fenómeno habría quedado como una curiosidad científica de no ser porque, en marzo de 1939, Frederick Joliot descubrió que de los fragmentos de fisión de uranio salen neutrones que a su vez eran capaces de fisionar otros núcleos de uranio, abriendo la posibilidad de reacción en cadena. Frederick Joliot presentó a la Academia de Ciencias de Francia una patente sobre un explosivo nuclear, la que quedó en secreto debido a que París era ocupada por el ejército nazi.
La segunda guerra mundial creó un ambiente de mucha tensión entre los científicos, puesto que se pensaba que el ejército nazi estaba buscando la forma de construir un artefacto nuclear. Albert Einstein, convencido por sus colegas europeos, logra que el gobierno norteamericano inicie el proyecto Maniatan, cuyo objetivo fue construir la bomba atómica. Este proyecto dio lugar al más grande esfuerzo científico y tecnológico en el que participaron universidades y empresa privada. Desde el procesamiento del uranio hasta los cálculos más sofisticados fueron llevado a cabo con ese fin.
El laboratorio Nacional Los Alamos, construido a unos 20 kilómetros de la ciudad de Santa Fe, en nuevo México, centralizaba las informaciones sobre el proyecto y llevaba a cabo los experimentos más importantes. Los Alamos concentró entonces a los más brillantes científicos de la época.
En 1942, el físico Enrico Fermi y su equipo, en la Universidad de Chicago, lograron controlar la reacción en cadena, mostrando la factibilidad de generar grandes cantidades de energía. Finalmente, EE.UU. probó con éxito la primera bomba atómica en julio de 1945. El 6 de agosto de ese año lanzó una bomba atómica en Hiroshima, y el 9 de agosto siguiente de Nagasaky, haciendo público su terrorífico poder de destrucción masiva y terminando la guerra.
El término de la guerra no puso fin a la carrera nuclear. Al contrario, los países con capacidad tecnológica y económica se dieron cuenta del poder que otorgaba el arma nuclear a sus poseedores y levantaron programas espaciales para construirla.
En las dos décadas siguientes varios países lograron dominar la tecnología nuclear y otros la buscaban afanosamente. La Unión Soviética y el Reino Unido construyen sus armas nucleares en 1949. EE.UU. prueba con éxito la bomba H, la que usa la fusión nuclear como fuente de energía.
Ello generó un ambiente que retroalimentaba la proliferación y la inseguridad. Ante ello Naciones Unidas promovió una serie de conferencias sobre el uso pacífico de la energía nuclear que culminaron en 1957 con la creación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El OIEA cumple cuarenta años apoyando los desarrollos pacíficos de la energía nuclear y vigilando todo intento en sentido opuesto. El Perú, gracias a su apoyo, ha logrado un nivel de desarrollo nuclear que le permite aplicarlo en casi todos los campos de las ciencias y la ingeniería, siendo hoy un aspecto que es abordado en las universidades y colegios.