El comercio /Opinión/ 24 de junio de 1998
Morir en Canadá
Los noticieros dan cuenta del drama de una familia peruana en Canadá, en la que tres niños han sido asesinados por su padre, mientras que la madre, víctima de cáncer, se debatía entre la vida y la muerte en un hospital. Los reportajes explican las características sicológicas del filicida, policía desarreglado por la violencia que azotara el país en años pasados. Sin embargo, pocos se han referido a la tragedia que vive la madre, Berta Miriam López Kitano, una excelente científica peruana que debió partir para seguir haciendo ciencia.
Miriam es magíster en química, egresada de la Universidad Católica, especializada en análisis por activación neutrónica en el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN), con una serie de cursos de capacitación y estadías de investigación en varios países industrializados. Ha trabajado también en electroquímica, disciplina que inició en la Universidad Católica y desarrolló en la Universidad de New México, EE.UU., donde obtuvo el grado de Ph. D. A Canadá fue a realizar investigaciones en la Universidad de Montreal.
Miriam forma parte de la legión de científicos que partió del Perú, buscando lugares donde pudiera desarrollar sus trabajos de investigación en condiciones aceptables. Miriam se convenció, como muchos jóvenes científicos, que para seguir en el camino de la ciencia y poder llevar adelante a su familia, tenía que abandonar el país. La familia de Miriam no estaba sola en Canadá; otro colegas del IPEN la habían antecedido en el exilio, entre ellos el Ingeniero Herminio Hinostroza, ingeniero especialista en instrumentación nuclear, del mismo grupo de investigación en el que trabajó Miriam en el IPEN. EL ingeniero Hinostroza hoy trata de apoyar como puede a Miriam, quien se encuentra sola y postrada en un hospital.
Este drama humano nos hace recordar lo incierto que se presenta el futuro del país, cuyos ingenieros y científicos mejor calificados se encuentran en diversos países del mundo, especialmente en Canadá, EE.UU., Francia, Alemania, Japón. Todos sabemos que el concurso de estos profesionales es indispensable para cualquier plan de desarrollo. El conocimiento y las habilidades adquiridas durante su preparación, y la experiencia de investigación, constituyen una invalorable nueva riqueza para cualquier país. Por ello es que no es fácil comprender el desinterés que por ellos el Estado ha exhibido durante su historia reciente.
Desde el año pasado, sin embargo, la preocupación por el desarrollo de la ciencia y la tecnología ha llegado al Congreso de la República. La Comisión de Ciencia y Tecnología, presidida por el doctor Rafael Urrelo, tiene los dictámenes de la Ley Marco Captación y Recuperación de Personal Altamente Calificado. La universidad, los institutos de investigación, la empresa y los diversos sectores del país están de acuerdo con esos dictámenes y se espera que pronto se conviertan en ley.
Sin embrago, la política de captación y recuperación de científicos no debe esperar una ley. Por ello es bueno que, respondamos a las preguntas que resuenan en la mente de muchos peruanos ¿Qué podemos hacer por Miriam, quien vive un drama sola y lejos del país? ¿Acaso el Estado no tiene responsabilidad moral sobre sus ciudadanos residentes en el extranjero que se encuentran en desgracia? Si abandonamos a nuestros compatriotas en circunstancias como ésta, significaría que estamos pulverizando toda esperanza de construir una nación verdadera, que no conozca fronteras físicas.
Cabe mencionar que los científicos peruanos que trabajan en laboratorios extranjeros siguen colaborando con el país. Enviando información, dictando conferencias durante sus visitas y siempre dispuestos a regresar cuando sea posible hacer ciencia y tecnología. Conviene al Perú mantenerse en contacto permanente con ellos y es importante buscar la forma de canalizar sus esfuerzos hacía proyectos peruanos. Pero sobre todo, es humano apoyarlos en caso de dificultades como el que comentamos y no esperar la muerte para rendir honores que poco favorecen a los homenajeados.
NOTA FINAL: Al terminar esta nota, he recibido la mala noticia de que Miriam ha muerto.