16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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El comercio, 16 de mayo de 1999

Medio ambiente de alto riesgo

E1 alarmante grado de deterioro ambiental de la ciudad de Lima nos obliga a mantener una campaña permanentemente para evitar que se llegue al colapso urbano. En tal sentido, la campaña iniciada hace algunas semanas en defensa del medio ambiente no debe parar. En el pasado se han realizado esfuerzos aislados en favor del medio ambiente, pero éstos, por falta de convencimiento terminaron desvaneciéndose, ante la indiferencia de la población y de las numerosas organizaciones ecologistas que existen en la ciudad.

Como se sabe, en Lima, la policía no tiene la obligación de combatir a los contaminadores. Frente a los guardias, se pasean las máquinas ambulantes de humo, las que han invadido la ciudad transportando a las principales víctimas de la contaminación: los trabajadores capitalinos. Pero no sólo gases expulsan los vehículos motorizados; por sus ventanas, impunemente, se arroja desperdicios a las calles.

En el centro de la ciudad, la contaminación ha alcanzado grados insoportables. Sin embargo, en algunas poblaciones periféricas tienen un problema con un grado similar de gravedad están rodeados por basura y columnas de humo, saturado de peligrosos gases tóxicos. Los mercados arrojan sus residuos a las calles; el mercado de la avenida Caquetá, por ejemplo, ha hecho de la vía pública un basural.

En este proceso incontrolado, paradójicamente, los hospitales ?responsables de la salud de los ciudadanos- expulsan al desagüe sus residuos sin tratamiento. Estos llegan al mar, de donde regresan en los productos marinos que se sirven en nuestras mesas. En los mismos hospitales, las placas radiográficas son quemadas, con lo que se añade sustancias tóxicas a nuestro ya peligroso entorno.

Los ríos y riachuelos que alimentan el valle de Lima están muertos. Las industrias mineras y de otros sectores productivos han destruido estos ecosistemas. Los ríos Chillón y Rímac reciben toneladas de basura de los poblados ribereños.

Como si esto no fuera suficiente, pareciera que los contaminadores han decidido deteriorar lugares turísticos cercanos. Así, por ejemplo, Santa Rosa de Quives se está convirtiendo en un basurero turístico limeño. En realidad, los limeños se están convirtiendo en turistas de alto riesgo ecológico. No sería mala idea añadir, a la costosa publicidad en favor del turismo interno, a mensajes sobre el buen comportamiento ecológico.

La protección del medio ambiente es fundamental para la salud de la población. El nivel de inteligencia y autoestima de las nuevas generaciones de nuestro país, entre otros aspectos importantes, depende en gran medida del entorno en el que vivimos.

Así como el estado de una casa refleja el nivel de educación de la familia que la habita, el entorno en el que viven las poblaciones refleja el nivel educativo de un país. En tal sentido, observando la ciudad de Lima, uno puede imaginar el enorme esfuerzo que debe realizarse para mejorar sistema educativo peruano sobre todo en lo que concierne a la protección del medio ambiente. Los resultados no se verán en el corto plazo pero es vital que el esfuerzo sea realizado desde hoy.