El Comercio, 5 de octubre de 1999
Alimentando temores atómicos
El 30 de septiembre de 1999 Japón informa al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que ha ocurrido un accidente radiactivo en su planta de procesamiento de combustible en el complejo nuclear de Tokaimura. Las informaciones proporcionadas por Japón señalan que el accidente ocurrió cuando trabajadores de la planta transportaban una mezcla de ácido nítrico, conteniendo 19% de uranio enriquecido en un contenedor de precipitación. Según esas informaciones, repentinamente se produjo una abrupta emisión radiactiva, iniciándose una reacción en cadena que, entre altos y bajos, duró 17 horas, como consecuencia de la emisión radiactiva.
(Cuando el uranio 235 se encuentra en cantidades y geometría apropiadas se inicia la reacción en cadena. Esas condiciones se pueden alcanzar deliberadamente, por accidente o, incluso, en forma natural: se sabe que hace 2000 millones de años una reacción en cadena se produjo espontáneamente en un yacimiento de uranio de Gabón).
Como consecuencia del accidente, 39 trabajadores han sido severamente irradiados, algunos de los cuales con una dosis de 8 sievert, lo que implica vómitos, depresión de la médula ósea, malestar y fatiga. Con un nivel de 10 sievert la irradiación produce el síndrome gastrointestinal: vómitos y diarreas inmediatos, seguidos de muerte en una o dos semanas.
Ante los riesgos debidos al accidente se ha restringido el acceso en un radio de 200 metros. Se ha evacuado una zona de 350 metros de radio alrededor de la instalación, y se ha tomado la decisión de evacuar a la población de una zona de un radio de 10 kilómetros alrededor.
Según el Gobierno Japonés, el accidente de Tokaimura ha sido tipificado de nivel 4 en la Escala Internacional de Eventos Nucleares de la OIEA, la que considera niveles de 0 a 7 (En nivel 4 está, por ejemplo, el accidente en un pequeño reactor de Buenos Aires, producido por la violación de las reglas de seguridad en un experimento. Este accidente produjo la muerte del operador que se encontraba a tres o cuatro metros del punto crítico). Por el nivel asignado por Japón, el accidente no tendrá consecuencias para la población que rodea la instalación y la evacuación se dispuso por precaución.
El accidente radiactivo de Tokaimura, será analizado exhaustivamente y servirá para intensificar y mejorar la capacitación de personal. Sin embargo, para tomar las medidas de precaución en todos los países del mundo, es necesaria la colaboración de Japón, que se muestra reticente en las informaciones que debe entregar a la OIEA, y no permite la participación de sus expertos en la gestión del accidente.
Aunque conlleva riesgos como otros sectores tecnológicos, la tecnología nuclear usada para la producción de electricidad genera un especial temor en los medios de comunicación y en la población. Esto ha llevado al Gobierno Alemán a limitar paulatinamente las operaciones nucleares y al Gobierno Italiano, después de un referéndum, a establecer la moratoria sobre la producción nuclear.
Pero, por otro lado, como consecuencia de la percepción de riesgo nuclear que tiene la población se ha desarrollado un alto nivel de protección en la tecnología nuclear, llegando a situarse entre las más seguras. Sin embargo, accidentes como el que comentamos reviven los temores, lo que se expresa en el freno que sufre globalmente el desarrollo nuclear.
Actualmente la participación nuclear en la generación de energía eléctrica es 16%. La OIEA prevé que esa participación en el 2010 será 13% y en el 2020 será entre 8,9 y 12%
Ante esa tendencia poco alentadora para la energía nuclear basada en la fisión nuclear, los países industrializados aceleran las investigaciones sobre la fusión nuclear. La tecnología que saldría es también nuclear, pero su combustible será hidrógeno y no hará peligros de contaminación, y será inagotable. Mientras ello llegue, el mundo seguirá con sus temores nucleares.