16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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El Comercio, 21 de diciembre de 1999

¿Qué dicen los organismos internacionales?

Recientemente, algunos medios periodísticos han manifestado preocupaciones por el tema de la irradiación de alimentos y una empresa ha decidido promover sus productos mencionando que éstos no están irradiados. ¿Está justificada esa preocupación? Para tener elementos de juicio al respecto, es bueno analizar aspectos fundamentales sobre esa tecnología, que tiene medio siglo.

La irradiación elimina la carga microbiana que trae todo alimento. Para ello, el producto es irradiado – empacado o al granel – con rayos gamma, con rayos X o con electrones acelerados. Una de las fuentes más usadas de rayos gamma es la del radioisótopo de cobalto 60.

Los rayos gamma son ondas electromagnéticas, como los rayos ultravioleta (UV), la luz visible, los rayos infrarrojos, las microondas y las ondas de radio y televisión. Su particularidad es que tienen mayor energía.

Algunos creen que los alimentos irradiados son radiactivos. No es verdad: los rayos gamma que se usan para irradiar alimentos para su conservación no los convierten en radiactivos. La irradiación desorganiza las moléculas que tienen que ver con el deterioro del alimento y destruye las células microbianas, tales como bacterias, hongos y levaduras. Los huevos de insectos y parásitos son eliminados o esterilizados. En el caso de carnes, con la irradiación se elimina parásitos helmintos y salmonella, así como la triquinosis y cisticercosis.

La irradiación se presenta como una gran alternativa en el control de enfermedades transmitidas por los alimentos, como es el caso de la salmonellosis – extendida mundialmente – y es muy efectiva en el área de la desinfestación, particularmente en climas cálidos donde los insectos dañan un gran porcentaje de alimentos cosechados.

Es pertinente mencionar que la irradiación conserva un alimento en buen estado, pero no recupera un producto deteriorado. La irradiación extiende la vida útil en almacenamiento de varios tipos de alimentos, constituyendo una alternativa a los fumigantes y productos químicos, muchos de los cuales dejan residuos dañinos.

Los alimentos irradiados – almacenados a temperaturas óptimas y en empaques herméticos – tienen una larga duración con su textura original, sabor y nutrientes, en comparación con los alimentos tratados mediante pasteurización por calor, esterilizados o enlatados.

La Organización para la Alimentación y la Agricultura y la Organización Mundial de la Salud – luego de 40 años de investigación – han concluido que los alimentos irradiados son seguros como saludables y conservan su valor nutricional.

En 1983, la Comisión del Códex Alimentario – un grupo de las Naciones Unidades que desarrolla estándares internacionales para alimentos – concluyó que los alimentos irradiados con una dosis por debajo de los 10 kilograys no presentan riesgos toxicológicos. Bajo esta consideración la irradiación es hoy utilizada mundialmente.

En una reciente comunicación, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda al Ministerio de Agricultura el uso de la tecnología de irradiación de alimentos, la que “tiene un futuro prometedor y será un aporte al mejoramiento de la calidad, inocuidad y disponibilidad de los alimentos”. El Grupo de Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado la irradiación de alimentos como uno de los métodos aceptables en la prevención de enfermedades transmitidas por los alimentos y su conservación.

Por todo lo anterior, para evitar enfermedades transmitidas por alimentos no deberíamos consumir productos que no hayan sido debidamente irradiados.