16 Mayo, 2004
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El Comercio, 8 de octubre del 2000

Economía digital

Las nuevas tecnologías de la información han dado lugar a una nueva economía, representada por ejemplos como el de enciclopedias enteras que costaban miles de dólares y que hoy son accesibles a través de Internet, las que además pueden ser “bajadas” casi sin costo a un CD. Podemos mencionar también llamadas internacionales que antes costaban 10 dólares el minuto y que hoy se realizan por céntimos de dólares.

Las tecnologías de la información, caracterizadas por redes informáticas que usan satélites, fibras ópticas, software de tratamiento de la información y diversos instrumentos avanzados, han bajado los costos de producción y elevado la productividad a niveles antes insospechados. Ello ha generado términos como “e-business”, “e-firms”, “e-communities”. Esta nueva economía ha recibido también el nombre de economía digital.

Algunos analistas sostienen que la expansión económica de Estados Unidos, que comenzó en 1992, y que lo ha llevado al pleno empleo, la eliminación de la inflación y a un excedente en el presupuesto, se debe a la implantación de sistemas de comunicación electrónica y a los diversos programas apropiados para todas las actividades económicas.

Sin embargo, esta situación puede llegar a un punto de saturación, e iniciarse un proceso con consecuencias opuestas a las señaladas. Por ellos se piensa que el nuevo modelo de crecimiento y los mercados de las nuevas firmas deben extenderse a otras zonas económicas.

El economista Paul David hace una comparación de la computadora con motor. Los motores comenzaron a reemplazar las máquinas de vapor a principios de siglo, pero las nuevas formas de producción, con la difusión generalizada de la electricidad, dieron lugar a un masivo aumento de la productividad recién en 1930.

En EE.UU. la implantación progresiva de la computadora en los sectores de la producción causó un explosivo crecimiento. Entre 1995 y 1998, las tecnologías de la información representaron el 8% del PBI; pero contribuyeron con el 35% del crecimiento de EE.UU. Entre 1990 y 1997, el valor agregado por trabajador aumentó 10,4% por año en las tecnologías de la información, mientras que en los otros sectores fue de 0.5%.

Aún cuando el crecimiento no es el mismo en todos los sectores, la influencia de las tecnologías de la información es general. Gracias a Internet, nuevas oportunidades se han abierto para empresarios creativos. Las empresas relacionadas con Internet han capitalizado más de 800 mil millones de dólares entre su ingreso a la Bolsa Nasdaq (8 de agosto de 1995) y el 10 de junio de 1999.

Las comunicaciones electrónicas han cambiado los procesos bancarios, las ventas de libros, las informaciones sobre las marcas de los productos, entre otros sectores. Se han generado innumerables portales, los que nos ofrecen información sobre todo lo que uno pueda imaginar. A través de Internet uno puede encontrar el menor precio de un producto sin moverse de su domicilio. Internet ha incentivado la competencia entre los productos y los servicios, en un mercado ávido de novedades.

En el Perú, aún no hay redes en magnitudes significativas. Internet por ahora está al alcance de una minoría, lo que hace del fenómeno digital un elemento marginal de una economía animada por pequeñas y medianas empresas desconectadas de la redes digitales.

El impulso de una economía digital en el país será posible si es que se estableciera “autorutas” digitales y acceso electrónico para todos, de modo que las ideas creativas tengan posibilidades de expresarse y exponerse en el mercado nacional e internacional. En ese sentido, surge una pregunta: ¿Quién constituirá estas “autorutas”? ¿Las empresas privadas o el Estado? El que lo haga podrá cobrar un peaje digital con el que fácilmente recuperaría su inversión e impulsaría un mercado que por ahora parece anacrónico y en recesión.