16 Mayo, 2004
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El Comercio,11 de febrero del 2001

Las primeras ofertas tecnológicas


El proceso electoral del año 2001 ha marcado una diferencia con los anteriores: se comienza a tomar en cuenta la ciencia y la tecnología en los programas de gobierno. Es buena señal. Hasta hace poco, en el Perú el tema era preocupante sólo de las sociedades científicas y en el mundo de los organismos internacionales.

La preocupación surge de la alarmante brecha tecnológica. Una quinta parte de la población mundial vive en países ricos, genera el 86% del producto bruto mundial y tiene el 93% de los usuarios de Internet, mientras que al quinto de la población más pobre sólo le corresponde el 1% del producto bruto mundial y el 0,2% de los usuarios de la red. Esta brecha persiste a pesar de la demostrada trascendencia económica de las tecnologías de la información.

El tema llega a los foros regionales. En la reunión de la cumbre de Brasilia, llevada a cabo en septiembre del 2000, los presidentes latinoamericanos que asistieron señalaron “la importancia de que la aceleración del acceso a la nueva era de la sociedad de la información y del conocimiento sea respaldada en sus países por el fortalecimiento de un sistema de educación continuado, que asegure la educación en todos sus niveles a los más amplios sectores de la sociedad y asegure un acceso sin restricciones al conocimiento y a la información, a través de la incorporación y utilización creciente de las nuevas tecnologías de la información en los sistemas educativos y del acceso progresivo de las escuelas y de los centros de formación profesional a la Internet”. Igual importancia se prestó a la promoción de la ciencia y la tecnología en general.

Nuestro país sale muy lentamente de su letargo. De acuerdo con las últimas cifras reveladas por Osiptel, el mercado local de internautas creció en 39,68% entre los años 1998 y 1999. En un año se registraron 198.400 nuevos usuarios (36.400 con líneas conmutadas y 162.000 con líneas dedicadas). En ese lapso también se duplicó el número de cabinas públicas. Éstas crecieron de 250 a 580 en 1999. En enero del 2001 había ya unas 1.000 cabinas públicas. Este despunte de las cabinas públicas de Internet se debe a la baja tenencia de teléfonos y computadoras. Según Osiptel, en los niveles socieconómicos (NSE) A y B, el 96% tiene teléfono, el 55% tiene computadora y el 28% Internet. En el nivel C, 62% tiene teléfono, 8% computadora y casi 0% conexión a Internet. En el nivel D, los porcentajes son 18%, 5% y 0%, respectivamente.

Además de los desequilibrios sociales dentro del país, en el ámbito regional, el Perú está atrasado en tenencias de computadoras. Según datos de 1999 del Banco Mundial, el 1,81% de la población tiene computadoras, mientras que esos porcentajes son 4,82 en Chile, 4,43 en Argentina y 2,79 en Colombia. Según el INEI, en la zona urbana de Lima, sólo 11% de los hogares tiene computadora y acceso a Internet.

En agosto del 2000, la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso empezó a promover una tarifa plana para Internet. La Telefónica empezó a ofrecer tarifa plana con la tecnología ADSL (65 dólares al mes) mediante cable (40 dólares al mes).

Además de que esas tarifas son altas, la baja tenencia de teléfonos y de computadoras constituye un muro para la difusión de Internet en los domicilios. Por ello, Osiptel promueve y financia proyectos de cabinas públicas. Por otro lado, la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso, en coordinación con el viceministerio de Industria, han presentado un proyecto de ley de creación del Fondo de Innovación Tecnológica, cuyo primer recurso será el préstamo que para el efecto tiene pendiente el Banco Interamericano de Desarrollo.

Vemos que sobran discursos, planes y proyectos. Falta rapidez en las decisiones gubernamentales sobre el tema, lo que no parece ser una característica peruana en tiempos normales, menos aun en este período de transición.