El Comercio,7 de junio del 2001
Un país obligado a un cambio estratégico
El triunfo electoral que el país le ha dado a Perú Posible tiene múltiples mensajes, el más claro de los cuales es el del cambio. Alejandro Toledo, su líder, un hombre que es un producto neto de la educación, con un doctorado en economía de los recursos humanos, sabe de la necesidad de construir una sociedad del conocimiento.
Paso a comentar algunos aspectos del diálogo que Toledo mantuvo recientemente con centenares de científicos.
Desde su infancia, el nuevo presidente conoce un amplio paisaje genético, climático, geológico y humano. Por su formación sabe que se necesita un inmenso trabajo de investigación y desarrollo científico y tecnológico en relación con la economía social, la cultura y el entorno natural, en beneficio del hombre. El conocimiento que produce la investigación científica y tecnológica, junto con la educación, es reconocido como la nueva frontera de la seguridad de las naciones.
Hasta ahora la inclusión de autoridades de facto y no “por mérito y consenso” que se ha dado en las instancias de producción científica y tecnológica han tenido consecuencias catastróficas. En ese campo estamos prácticamente en cero, si se mide por las publicaciones peruanas en revistas internacionales, o por el número de patentes depositadas.
Es urgente que el Gobierno promueva la investigación en ciencia y tecnología en estrecha relación con objetivos económicos y productivos que beneficien al conjunto de la sociedad. Es necesario que se refuerce la institucionalidad de la ciencia y la tecnología mediante normatividad específica, planteamiento y presupuestos económicos que hagan viable su funcionalidad, y la extiendan a los sectores principales de la economía y los servicios sociales.
Tendrá que ponerse en funcionamiento un instrumento esencial para estos fines: el Fondo de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), con autonomía para recibir aportes del Estado, de organismos internacionales y del sector privado y de manera que pueda realizar operaciones que le reporten utilidades para incrementar sus recursos.
El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología debe depender de la Presidencia de la República o, en su defecto, podría convertirse en un ministerio para que las decisiones que se tomen en su campo tengan un efecto más decisivo en el desarrollo nacional. Este cambio debe quedar señalado en la Constitución del Estado, a fin de que no pueda ser posteriormente eliminado por una simple ley.
Los institutos de investigación deben dejar de ser islas inconexas para dar lugar a un todo coherente con las políticas de desarrollo integral. Universidades y empresas deben abrirse a la colaboración.
Por constituir la base social más amplia del país y por ser el sector productivo con mayor potencial de innovación técnica, de creación de empleo y de descentralización económica, las pequeñas y medianas empresas nacionales deben recibir un particularmente fuerte apoyo en el marco de las actividades de investigación científica y tecnológica promovidas por el Gobierno.
La comunidad de ciencia y tecnología siente una profunda necesidad de normatividad promotora, de eliminar los obstáculos administrativos a su actividad y de abrir el país a la ciencia universal, a la valoración de las fuentes propias de información y conocimientos y al desarrollo de un explícito liderazgo nacional de las ciencias, no sólo en los centros académicos sino también en los niveles en que se toman las decisiones políticas y en los directorios empresariales.
Finalmente, es claro que para tener científicos e ingenieros de primer nivel para enfrentar los inmensos retos de competitividad que plantea el siglo XXI, debe intensificarse drásticamente el componente científico y tecnológico de la educación desde el nivel inicial, que es precisamente donde se forma la estructura mental de los seres humanos.
Los científicos son conscientes de que el Perú tiene problemas de supervivencia de corto plazo. Sin embargo, estos problemas han llegado precisamente porque durante decenios no se tomó la decisión de hacer lo que se propone.
Las decisiones al respecto que se tomen hoy las veremos en el mediano plazo, y serán cruciales para la viabilidad del país, que ahora mucho consideran improbable.